Misael Arón es un pequeño de 7 años que perdió un brazo en un accidente de moto. Junto a su madre, llegó desde Cobija (Pando) hasta el taller de Roly Mamani en Achocalla (La Paz) en busca de esperanza de una mejor vida.

Roly, que inició en el mundo de la robótica por un gusto, ahora se dedica a fabricar prótesis robóticas y se especializa en miembros superiores. Este experto tiene la esperanza para el pequeño Misael: un brazo robótico.

Junto a su equipo de trabajo ayuda a personas que cayeron en desgracia por la pérdida de una parte del cuerpo. "Mi meta siempre fue realizar este tipo de tecnología de la salud para brindar una soluciones en nuestro país", dijo Roly a Unitel.

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Junto a su equipo realiza los diseños de las prótesis y los crea en la impresora 3D. Su hermano que estudió fisioterapia complementa de gran manera el trabajo. 

"Gracias a mis amigos y mi familia hemos podido brindar distintas soluciones respecto de miembros superiores como dedos, manos, brazos", señaló.

Sus padres se muestran orgullosos de sus hijos, ya que también han realizado al menos 50 donaciones de prótesis para personas que no contaban con los recursos necesarios. "Han venido muchas personas a pedir ayuda, nuestros hijos hacen un análisis y ayudan", dijo Miguel, padre de Roly y Juan Carlos.

En este taller acogen a pasantes de diferentes universidades y a voluntarios con ganas de trabajar en esta área, quienes se llevan mucho aprendizaje. Por su pasión y dedicación Roly Mamani fue elegido como un Boliviano de Oro.

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