Zoe llegó bien temprano hasta el Zoológico de Santa Cruz de la Sierra para cumplir con una labor sacrificada. Se convirtió en una guarda fauna, también ayudó en la limpieza y en la venta de entradas.

Se puso un traje especial, ayudó a barrer y a limpiar los rincones del Zoológico cruceño para poder recibir a los visitantes.

Controló las entradas, la bioseguridad y pasó a cumplir otras labores.  Con instrumentos de limpieza ingresó a varias jaulas para poner orden.

Se animó y cumplió con la limpieza en la guarida del Jaguar. “Es, como ve, un trabajo sacrificado. Acá se tiene que ingresar con los cinco sentidos”, le explicó el guarda fauna a Zoe.

Pero eso no fue todo. Zoe también entró a la cocina, donde preparó la dieta de los diferentes animales que tiene el Zoológico. Cortó frutas y también se comió algunas cuantas.

“El trabajo de guarda fauna no es fácil. Venir a visitarlo se ve fácil y bonito, estar en los zapatos de los trabajadores me sorprende, los felicito y los aplaudo por el cuidado que tienen y el cariño que tienen a los animales. Tener esta experiencia me encantó”, dijo Zoe al terminar su jornada de trabajo. 

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