La parosmia, una distorsión a menudo temporal que hace que las cosas huelan de manera diferente es otro de los síntomas asociados al coronavirus. En estos casos los afectados no pierden el olfato, como sucede con otros pacientes, sino que empiezan a sentir olores que no deberían estar ahí, afectando además al sentido del gusto.

“En varias maneras es más extenuante que la pérdida de olfato”, señala Richard Doty, director del Centro del Olor y el Gusto de la Universidad de Pensilvania a The Washington Post

El especialista señala que hay ciertas distorsiones, incluyendo una que hace que todo tenga olor fecal, pueden lograr que los alimentos y las bebidas comunes sean repugnantes, porque el sabor está vinculado con el sentido del olfato. “Incluso el agua puede volverse desagradable”, dice.

Un tipo de parosmia es la fantosmia que es la percepción de un olor (generalmente desagradable) que no existe y nadie lo percibe. Huele a quemado pero no hay fuego. Es una alucinación.

Otra variante es la cacosmia: al paciente todo le evoca a olores desagradables, fétidos. Incluso los olores considerados agradables, como las rosas. 

El tratamiento de estas complicaciones es el mismo que se señala para la recuperación del olfato, en estos casos los especialistas aconsejan un entrenamiento que puede tardar varias semanas e incluso meses.

En muchos casos sufrir de parosmia no es una mala noticia. “es de hecho algo hasta positivo, porque sugiere que estás haciendo nuevas conexiones, obteniendo una regeneración de ese tejido olfativo y regresando a la normalidad”, señala Justin Turner, director médico del Centro de Olor y Sabor del Centro Médico de la Universidad Vanderbilt.

Acá te dejamos dos enlaces útiles que te pueden ayudar en el proceso de recuperar el olfato si sufriste de coronavirus:

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