A inicios de diciembre, Rusia dio inicio a la campaña de inmunización contra el covid-19 con su vacuna Sputnik V. Desde entonces, se difundieron declaraciones que contraindican o incluso prohíben el consumo de alcohol a quienes se vacunan. Funcionarios rusos aclararon luego que se trataba de una “recomendación” basada en el potencial impacto negativo del alcohol y otras sustancias en el sistema inmunitario. 

Trabajadores de riesgo en Moscú recibieron la primera aplicación de Sputnik V en el comienzo de la campaña de vacunación. Ese mismo día, se viralizaron en Facebook, Instagram, Twitter y sitios web publicaciones que aseguran que la efectividad de la vacuna está ligada a la abstinencia del consumo de bebidas alcohólicas. 

Algunas versiones afirman incluso que las autoridades rusas prohibieron el consumo de alcohol durante la campaña de vacunación.

Declaraciones oficiales

El 4 de diciembre, en conferencia de prensa, según la traducción provista por periodistas de la AFP, la viceprimera ministra rusa encargada de la salud, Tatiana Golikova, detalló que la vacuna Sputnik V se administra en dos dosis, con 21 días de intervalo.

Después de la segunda dosis, la vacuna precisa otros 21 días para alcanzar su máximo potencial inmunológico.

“El efecto inmunitario completo de la vacuna se irá formando durante todo este período de 42 días y es crucial, por esta razón, evitar durante estos 42 días una nueva infección por coronavirus”, dijo Golikova.

En ese período de 42 días, “es obligatorio cumplir con las siguientes reglas de seguridad: abstenerse de visitar lugares donde haya un gran número de personas, cumplir con el régimen de [uso de] mascarillas y de higiene, reducir al mínimo los contactos [con otras personas] y mantener el distanciamiento social, limitar el consumo de alcohol y de medicamentos que inhiben el sistema inmunitario”, explicó la funcionaria.

Estas declaraciones también fueron reportadas por la agencia rusa de noticias TASS.

Unos días después, el 8 de diciembre, Ana Popova, la directora de la agencia federal rusa de vigilancia de la protección de los derechos del consumidor y el bienestar humano (Rospotrebnadzor), añadió en una entrevista radial que se debía dejar de tomar alcohol “al menos dos semanas antes” de recibir la vacuna.

Aclaraciones

El 9 de diciembre, Alexander Gintsburg, director del Instituto de Investigación en Epidemiología y Microbiología Gamaleya, que desarrolló la vacuna Sputnik V, aclaró, según la agencia TASS: “No estamos hablando de una prohibición completa del alcohol durante la vacunación. Es solo una limitación razonable del consumo hasta que el cuerpo haya formado su respuesta inmune a la infección por coronavirus. Y esto es cierto no solo para la Sputnik V, sino también para cualquier otra vacuna. Sin embargo, recomendamos encarecidamente que se abstenga de consumir alcohol durante tres días después de cada inyección".

Además, según TASS, Gintsburg “explicó que el consumo excesivo de alcohol durante el período de vacunación puede reducir significativamente la inmunidad y, por lo tanto, disminuir la efectividad de la vacuna o incluso hacer que carezca de utilidad”.

Ese mismo día, la propia Golikova hizo nuevas declaraciones en las que aclaró que no se trataba de “una prohibición” sino de “una restricción en el consumo de alcohol y drogas que afectan y suprimen el sistema inmunológico”. La recomendación de Golikova, en esta oportunidad, fue dejar de beber alcohol tres días antes y tres días después de recibir la vacuna.

Consultada por AFP Factual, Victoria Sánchez, investigadora del Laboratorio de inmunología y desarrollo de vacunas de IMBECU-CCT-CONICET, Argentina, sostuvo: “El consumo moderado de alcohol no debería intervenir en el proceso para montar la respuesta inmune, pero no se ha estudiado en profundidad hasta ahora”.

Por otra parte, señaló que “el abuso de alcohol sí puede disminuir la respuesta inmune y podría interferir en el desarrollo de la misma”.

Jorge Geffner, doctor en bioquímica, investigador superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y profesor de la Universidad de Buenos Aires, dijo en declaraciones a la agencia Télam: “No es cierto que, en caso de que vos te vacunes con (la vacuna) Sputnik V o cualquier otra vacuna, el consumo de alcohol comprometa la respuesta inmune. No tiene fundamento hablando de la ingesta recreativa o familiar de alcohol”.

“La única manera en que el alcohol puede comprometer es cuando se trata de un paciente alcohólico que evoluciona a una cirrosis hepática, ya que la ingesta excesiva de alcohol en forma crónica compromete la funcionalidad del hígado. Ahí tenés comprometida la respuesta inmune, la endocrinológica, la metabólica, entre otras", añadió.

Investigadores estadounidenses concluyeron en un artículo publicado en 2014 en la revista científica Expert Review of Vaccines que “existen pruebas fehacientes de que el abuso crónico del etanol [alcohol etílico, componente de las bebidas alcohólicas] está asociado con un aumento de la morbilidad y la mortalidad, la inmunosupresión y una mayor susceptibilidad a las infecciones bacterianas y virales”. Esa publicación incluso menciona la existencia de evidencia de que un consumo moderado de alcohol puede tener un efecto positivo al estimular la inmunidad de las personas, aunque reconoce que se necesitan más investigaciones al respecto.

En un documento sobre el consumo de alcohol y su relación con el covid-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló: “El consumo de alcohol, especialmente el consumo excesivo, debilita el sistema inmunológico y por lo tanto reduce la capacidad de hacer frente a las enfermedades infecciosas”.

La vacuna Sputnik V tiene un 95% de efectividad, según resultados provisionales anunciados por sus creadores. A la fecha, aunque este desarrollo del Instituto Gamaleya aún se encuentra bajo evaluación clínica en la última etapa, la fase 3, Argentina, entre otros países, ya han firmado contratos con el fin de garantizar dosis para su población. 

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