Esa persona que te gusta te habla, pero no con la frecuencia que deseas. Cuando decides que se vaya de tu vida vuelve a comunicarse, lo suficiente para que no pierdas el interés, pero nunca avanza más allá de lo que quisieras. Si te pasa eso es posible que estés sufriendo un caso de ‘breadcrumbing’.

Esta práctica tóxica, es descrita por los expertos como aquella en la que una persona se contacta con otra lo suficiente para que su contraparte quede enganchada y responda, pero no desarrollan el diálogo como para que la relación avance. No tienen intenciones de hacerlo sino de obtener de manera fácil la atención del otro.

Este acto de enviar señales de coqueteo, pero evasivas al mismo tiempo, son comparadas con entregar  "migajas de pan" a cambio de una recompensa, es decir que buscan al final un tipo de conquista romántica sin gastar mucho esfuerzo.

Aquí podemos ver un ejemplo de esta práctica: Valentina conoció a un hombre en una aplicación de citas, tras comunicarse por mensajería por varios días y coquetear a través del chat desapareció sin dar explicaciones.

“No quise mostrarme desesperada, así que no insistí. Meses después me escribió otra vez, se notaba más interesado, quedamos en vernos un viernes, pero ese día no apareció conectado. Hace poco subí una foto, de la nada, me dio un like. Nunca me explicó por qué desapareció. Ahora quiso retomar el contacto, saludándome con un GIF. Es desgastante, juega con tu interés y desaparece”, narró la joven al diario Clarín.

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¿Cómo detectarlo?

Kelly Campbell, profesora de Psicología en la Universidad Estatal de California, describe el breadcrumbing como una táctica de manipulación emocional diseñada para crear relaciones de dependencia. Esa persona sabe intencionalmente que puede controlarte dando solo unas “migajas” de cariño.

Campbell señala que hay cuatro señales de alerta o ‘banderas rojas’ que sirven para darse cuenta que alguien quiere manipularte de esta manera.

-No se interesan en reunirse contigo. “Hace planes para que salgan juntos, pero los cancela a último momento o no se presenta, y parece que están demasiado ocupados para ti”, explica Campbell.

-No hay estabilidad ni continuidad en el contacto. Según Campbell, las migajas de pan "son esporádicas, inconsistentes e impredecibles”.

-Parecen cálidos, pero luego se vuelven fríos. Por ejemplo, "tardan mucho en responder a tus mensajes", ofrece Campbell como ejemplo de este comportamiento.

-No puedes entender o explicar sus acciones. "A menudo te sientes confundido o frustrado después de interactuar con ellos". No te explicas como un día puedes ser muy cariñoso y al siguiente cortante.

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¿Por qué lo hacen?

Según Campbell, las personas que solo entregan migajas tienen la  autoestima que se ve afectada por la cantidad de atención que pueden obtener de los demás. Aunque las razones exactas del comportamiento varían, hay algunos patrones psicológicos comunes: 

-Se sienten mejor consigo mismos, son egoístas. "Cuanto más interés mantengan en los demás, mejor se sentirán consigo mismos", explica.

-Necesitan la validación de los demás. "No se sienten cómodos ni confiados a menos que los demás les aseguren constantemente que son dignos o valiosos", dice Campbell.

-Son narcisistas. "A menudo, estos individuos tienen una personalidad caracterizada por el narcisismo, así como un enfoque superficial y superficial de las relaciones", observa. "No se sienten culpables por manipular a los demás y jugar con las emociones de las personas".

-Ya están en una relación, pero no les basta. "Otra razón por la que esto puede suceder es que ya están en una relación con alguien y aun así buscan la atención de los demás", divulga Campbell.

¿Qué hacer?

“La solución es trabajar en uno mismo", dice Campbell. Cuidar del propio bienestar es un paso importante para aumentar la autoestima, señala. 

"Tú das el ejemplo de cómo deben tratarte los demás, así que no toleres el maltrato", explica. "Te mereces a alguien que esté dispuesto a brindarte la misma cantidad de atención que tú estás dispuesto a invertir", añade.

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