"Si no llueve estaremos fregados", con esa frase resumió uno de los pobladores de San Ignacio la emergencia que existe por falta de agua potable en este municipio; el caudal de la represa -principal suministro de este líquido- ha bajado de 7 a 2,3 metros. 

Luis Alberto Bahuer, presidente de la Cooperativa de agua de San Ignacio, expuso la problemática que desde hace unos meses están enfrentando como comunidad; incluso se ha recomendado que las personas no consuman de manera directa el agua desde los grifos que hay en cada casa sin, por lo menos, hervirla.

Dentro de la emergencia también se han reportado enfermedades, sobre todo en menores, relacionadas con la poca calidad del agua que cuando es servida en un vaso, puede claramente verse un color amarillento, además de tener un sabor desagradable y, si se la deja reposar, en el fondo se acumulan algunos residuos.

Julio Hurtado, director de saneamiento básico municipal, indicó que es probable que para la próxima semana se habilite una planta purificadora de agua que suministrará 200 metros cúbicos por hora, para abastecer a una población de más de 53.000 habitantes.