Tras las fallidas elecciones de octubre de 2019 hubo un motín policial que, entre algunas cosas, reclamaba por mejores condiciones laborales. A criterio del nuevo Comandante de la Policía, Jhonny Aguilera, esta manifestación tuvo un trasfondo político que utilizó las necesidades que se reclamaban desde las bases para lograr un objetivo. Adelantó que buscará atender las necesidades de sus camaradas.

Aguilera es consciente de que en el servicio pasivo "gozan de ingresos que no son los adecuados" por lo que se buscará nuevas formas para contrarrestar esta situación; "entendemos que existen fondos, por lo menos que recauda la Policía, que tienen que ser destinados para paliar esas necesidades".

Mientras que para los del servicio activo se harán alianzas estratégicas que permitan a los uniformados tener acceso a salud, viviendas y educación.

"(sobre el motín de 2019) hubo un trasfondo político y muchas circunstancias fueron mal utilizadas, algunos camaradas, que guiados por peticiones que diremos son justas, han incurrido en diversos errores, estoy seguro que existe necesidades, una de ellas es indudablemente es un mejor trato salarial", apuntó a tiempo de destacar también el talento humano que se tiene y el reto que deben asumir.

Cumplimiento de la norma

Al momento de tomar juramento a Aguilera, el presidente Luis Arce habló de que no puede haber una "Policía politizada" que vaya "en contra de un Gobierno constituido",  algo que es tomado por el nuevo comandante como un mensaje que refleja las leyes y la Constitución y que demuestra una obediencia al poder que surge de la decisión del soberano.

"El acatamiento a la ley no solamente es un deber primordial, sino es la misión que tiene cualquier funcionario policial (...) estamos conscientes que el poder civil, es decir, las autoridades democráticamente elegidas son las que rigen el destino de todas las fuerzas, en este caso de la Policía Boliviana", enfatizó.


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