Cuando en un feminicidio pierde la vida una madre, el impacto se multiplica pues también alcanza a los hijos que quedan huérfanos y de los que el Estado no conoce nada. Ninguna institución tiene un registro de estos menores. 

Muchos de los menores han sido testigos de la muerte de sus madres en manos de sus progenitores. No solo pierden a quien les dio la vida, sus padres terminan recluidos en las cárceles pagando la pena por su delito. 

Se encargan de perseguir al victimario pero se olvidan de los hijos”, manifestó Rolando Encinas, del Fondo de las Naciones Unidas. 

Claudia Calsina, investigadora de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), señala que nadie cuenta con estadística oficiales. “No hay cifras, registros, no hay nada oficial sobre los huérfanos de feminicidios”, manifestó. 

Estos menores tampoco reciben terapia para superar la muerte de su madre, que en muchos casos ha sido presenciada.

La Defensoría del Pueblo informó que en julio del 2019 presentaron un proyecto de ley para que el Estado tome algunas medidas sobre esta problemática; sin embargo, han pasado más de 12 meses y hasta la fecha no ha sido tratado.

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