La promesa de un sistema de transporte moderno y eficiente para Cochabamba, lleva seis meses más de cinco años de retraso y solo se ha invertido dos tercios del presupuesto comprometido.

Este retraso es atribuido por los responsables de la obra a la falta de desembolsos y a la pandemia. Por otra parte, las demoras generan la molestia de los ciudadanos por las incomodidades que suponen en la rutina diaria, y también ha derivado en denuncias por intentos de acciones irregulares de parte de personas que intentan sacar algún provecho.

Según la empresa constructora Joca - Molinari, hasta la fecha, se ha invertido 63% del presupuesto de la obra; el precio total de la obra es de 3.112 millones de Bolivianos.

El contrato de adjudicación firmado el 4 de agosto del 2017 señalaba que Cochabamba debía contar con su tren metropolitano en funcionamiento hace seis meses, el 26 de agosto del 2020.

Sin embargo, hay que recordar que el proyecto fue anunciado para el aniversario de Cochabamba, en 2015, luego se adjudicó de forma directa a la empresa española Joca, pero debido a su falta de solvencia, tuvo que conformar una sociedad con Molinari y en 2017 se le adjudicó el proyecto nuevamente sin proceso de licitación.

El gerente del proyecto, Domingo García, señala que la nueva fecha prevista es el 26 de diciembre de este año, tras la aprobación de una orden de cambio aprobada por Gobierno central, ejecuta el proyecto.

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