De enero a septiembre de este año, en el país se han dado 28 mil denuncias de violencia familiar. La mayoría en Santa Cruz, con 8.214 casos, La Paz con 4.060 denuncias y Cochabamba con 2.000 hechos.

Ante esta situación y cifras rojas de violencia en Bolivia, nos preguntamos ¿es posible que los hombres violentos cambien? Le contaremos la historia de Ricky, un nombre ficticio para resguardar su identidad, estuvo a punto de perder a su familia pero, ahora, cumple su quinta sesión en el centro terapéutico Hombres de Paz. Él tiene sentimientos de culpa y quiere reparar el daño que hizo.

Este hombre de 30 años, es uno de los más de 28 mil varones que han sido denunciados por violencia intrafamiliar este año en el país.



“Sí, le he pegado varias veces le he pegado vivíamos en Tiquipaya ahora me duele porque tengo dos hijos”

Ricky reconoce que su temperamento y celos infundados lo llevaron a agredir a su cónyuge en reiteradas oportunidades. Él, como muchos hombres en Bolivia, se ha parado frente a la mujer a la que juró amar y, como si se tratase de un combate en un ring entre varones, le ha aplicado golpes de puño y patadas durante los últimos dos años.



Ricky simboliza a miles de hombres en el país que no tienen reparos en golpear a una persona a la que supera en peso, estatura y fuerza. 

El Programa del Centro Terapéutico Hombres de Paz, de la Fundación Voces Libres, es una alternativa que se está aplicando en Cochabamba, que busca prevenir y reducir la reincidencia de la violencia al interior de las familias.

"El cambio es radical por que la persona al principio llega irritable con una postura demasiado agresiva, la esposa le dice tienes que buscar ayuda o acabamos la relación es muy interesante lo que vienen a referirnos y es muy lindo por qué el objetivo es llegar a la sensibilidad", explicó la terapeuta.


Desde hace cuatro años y tres meses, a Hombres de Paz han llegado 2.623 hombres en busca de terapia. De ellos alrededor del 90%, lograron un cambio en su actitud. ¿En qué consiste este plan de rehabilitación?

El programa de Hombres de Paz utiliza un método científico, con metodología educativa y clínica, que se ha aplicado en la mayoría de los países de naciones unidas.

Un 23% llegan a recibir esta terapia de forma voluntaria. El resto, son derivados por instituciones estatales: el 40 % por la Fiscalía; el 30% por orden de un juez; y el 7% por el Servicio Legal Integral Municipal, Slim.

Los hombres que cometen actos de violencia contra sus parejas, son derivados a las terapias por autoridades amparadas en el artículo 31 de la ley 348 que manifiesta:

1.- La rehabilitación de los agresores (¿se puede ordenar?) por orden de la autoridad jurisdiccional competente.

2.- Los servicios de rehabilitación podrán organizarse mediante acuerdos intergobernativos.

3.- Los responsables de estos servicios deberán reportar el cumplimiento de la terapia por parte del agresor.

El terapeuta Arturo Maradiegue indica que durante las primeras sesiones el individuo demuestra una actitud de rechazo y está cerrado a reconocer que recurrir a la violencia es incorrecto.



Durante la terapia el individuo asimila que el caer reiteradamente en la violencia lo expone cada vez más a perder su familia y su libertad.

Consultamos a expertos e instituciones implicadas en casos de violencia, ¿es posible lograr un cambio de comportamiento de los hombres violentos?, un psicólogo responde que "no te podría decir un sí o un no desde mi postura personal es un depende, depende del diagnóstico que hagamos del sujeto necesitamos del apoyo de un psiquiatra psicólogo y una trabajadora social, y esto debe ser permanente y no por un determinado tiempo existe la terapia cognitiva, las terapias grupales, personales y familiares todo dependerá del caso a abordar.

En los últimos cuatro años, (de 2018 a 2021) en el país se han registrado 143.391 hechos de violencia intrafamiliar. Este centro terapéutico ha logrado llegar con sus terapias a 2623.

La cantidad de personas que recibieron terapia parece ínfima, pero en Cochabamba es una alternativa para tratar de revertir la violencia en las familias, y sobre todo, para dar cumplimiento a lo que dice la Ley 348, que las autoridades están facultadas a proteger a las víctimas y a ordenar terapia para los agresores.

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