El alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, y otros funcionarios de alto rango del municipio están enfrentados públicamente con el ahora exintendente, Fernando Vargas, después de que éste dejó el cargo en medio de denuncias de ambos lados.

Vargas, el miércoles por la noche, anunció que renunciaba a su puesto porque no quería ser cómplice de "corrupción". Minutos después, el secretario de Gobernabilidad de la Alcaldía, el exprefecto Gustavo Vargas, en una conferencia de prensa desmentía a al exfuncionario asegurando que éste en realidad había sido destituido.

Desde entonces hasta hoy, el cruce de acusaciones ha sido constante. Mientras Vargas dice que recibió presiones del mismo Reyes Villa para devolver objetos decomisados de un local nocturno, pese a que éste incumplió la norma de no abrir debido a las restricciones por los casos de coronavirus, el Alcalde asegura que su exfuncionario le mintió.

"Yo le instruí a este señor que haga devolver esos equipos de música, me dijo que lo había hecho, pero después, cuando vino el denunciante, dijo que lo estaban obligando a que done esos equipos, eso fue suficiente para despedir al intendente", explicó Reyes Villa.

Vargas, sin embargo, reiteró este viernes que no mintió y que no podía devolver el equipo de sonido y otros insumos porque el local había sido sancionado. Agregó que recibió "presiones" para incumplir la norma.

Para la Alcaldía, el exintendente pretendía quedarse con los objetos decomisados. Además, otros altos cargos del municipio señalaron que hay denuncias contra Vargas de extorsión a propietarios de locales como discotecas, bares y lenocinios, aunque no presentaron aún las pruebas.

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