El Real Madrid visita el miércoles al Chelsea en la ida de cuartos de final de la Champions (15:00 HB), en lo que se perfila como una revancha de las semifinales del pasado año que se llevaron los ingleses.

El equipo merengue empató en la ida 1-1, pero cayó 2-0 en Stamford Bridge dando el pase a la final al Chelsea, que finalmente acabaría alzando el trofeo continental al imponerse al Manchester City en la final.

"Será especial. El año pasado perdimos en semifinales y espero que este año haya una victoria", afirmó en su podcast el portero del Real Madrid y ex del Chelsea, Thibaut Courtois.

El equipo inglés se presenta como importante obstáculo para las aspiraciones merengues, aunque no llega en su mejor momento atrapado en las tensiones extradeportivas derivadas de la invasión rusa a Ucrania.

Puesto en venta por el oligarca ruso Roman Abramovich, tras las sanciones por la invasión en Ucrania, el Chelsea intenta olvidarse de estos problemas en el terreno de juego.

"Lo que podemos hacer los jugadores es entrenar al máximo y, desde que se anunció la venta del club, hemos logrado grandes resultados", afirmó su capitán César Azpilicueta.

'Más unidos'

"Vivimos momentos de incertidumbre, pero eso nos ha servido para estar más unidos", añadió el defensa español del Chelsea.

Tercer clasificado de la liga inglesa, a trece puntos del segundo, el Liverpool, el conjunto 'blue' recibe al Real Madrid tras su inesperada derrota ante el Brentford 4-1 en casa.

El partido ante los merengues deber servir para hacer olvidar este tropezón, que no empaña su buena carrera en Europa.

En octavos de Champions, el Chelsea se impuso por un contundente 4-1 en el global de la eliminatoria al Lille francés, toda una advertencia para el equipo blanco, que se metió en cuartos apelando a la épica ante el París Saint-Germain.

Los merengues perdieron en la ida 1-0 en la capital francesa y en la vuelta remontaron en el Bernabéu para acabar imponiéndose 3-1.

Una inyección de moral de cara al complicado encuentro en Stamford Bridge, que se presenta también como una forma de dejar atrás el varapalo sufrido ante el Barcelona 4-0 en LaLiga.

La derrota en el clásico fue un frenazo para la carrera del Real Madrid, que sigue liderando el campeonato español a falta de ocho jornadas para el final con su victoria 2-1 sobre el Celta el sábado.

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