Se jugaba el minuto 7 del partido Brasil-Argentina en el estadio Arena Sao Paulo cuando agentes de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa, regulador) ingresaron al campo de juego y detuvieron el juego.

El argumento era que cuatro futbolistas de la delegación argentina habían incumplido con las normas de sanidad frente a la pandemia y debían salir del país.

"Hace tres días estamos acá, estaban esperando a que viniéramos a jugar, por qué no lo hicieron antes", fueron las palabras del futbolista argentino Lionel Messi que pedía explicaciones a un agente del por qué no se buscó una solución previa a este tema para evitar que sucediera el papelón dentro del terreno de juego.

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En un comunicado previo al encuentro deportivo, indicaron que se había solicitado a la Policía Federal brasileña el aislamiento o la deportación inmediata de estas personas que, según la entidad, mintieron en inmigración sobre las exigencias durante la pandemia.



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