En un clima de fiesta anticipada en una Montevideo tomada por miles de hinchas brasileños, Palmeiras y Flamengo, bicampeones de la Copa Libertadores, se enfrentan este sábado por el sueño de consagrarse el mejor club de América por tercera vez.

La capital uruguaya palpita desde temprano el partido que se jugará a las 16:00 (HB) en el legendario estadio Centenario entre el equipo más popular de Brasil -el carioca 'Fla'- y el más laureado a nivel local -el paulista 'Verdao'-.

Los exponentes del mejor fútbol de Rio de Janeiro y Sao Paulo son además los dos últimos campeones del torneo, choque que no se daba en una final de Libertadores desde hace 60 años.

Miles de 'torcedores' ataviados con las casacas de sus clubes -entre los que prepondera la rojinegra del 'Mengao'- coparon la ciudad en las últimas horas, regalando postales de tranquilos paseos turísticos y cánticos de algarabía futbolera.

Muchos se hospedaron en los alrededores del renovado Centenario, que los más optimistas esperan se colme con 60.000 asistentes, aunque debido a los altos costos de las entradas (a partir de 200 dólares para los brasileños y 300 dólares para los uruguayos) puede terminar mostrando algunos flancos.

 

Mientras la Conmebol, el organismo rector del fútbol sudamericano, no ha difundido números de tickets vendidos, desde la Dirección Nacional de Migraciones se informó que entre el lunes pasado y el mediodía del viernes, solo 15.013 brasileños ingresaron a Uruguay.

No obstante, está previsto que una buena cantidad arribe al país pocas horas antes del pitazo inicial.

Todo en la cabeza

Entre tanto, todo está preparado para que el encuentro sea una verdadera fiesta.

Anitta, la estrella brasileña de la música pop, brindará un show en la previa del partido. Si hay igualdad al final de los 90 minutos reglamentarios, los conjuntos jugarán un alargue y, de continuar el empate, todo se definirá en penales.

El entrenador de Palmeiras, Abel Ferreira, consideró que el mayor adversario que tendrán sus jugadores este sábado será su propia cabeza.

"El mayor adversario mañana (este sábado) está dentro de cada uno de nosotros", afirmó, antes de agregar que el mayor pedido a sus futbolistas es que sean "fieles a su juego" y que "jueguen de forma colectiva".

El conductor del vigente campeón añadió que espera que su plantel se concentre y sea consciente del momento que vivirá. Quiero que estén "enfocados desde el primer hasta el último segundo, que disfruten, que proporcionen un gran espectáculo".

Del otro lado, el entrenador del Flamengo, que vuelve a una final en el mismo estadio donde el club ganó su primera Libertadores en 1981, se congratuló de estar frente a un equipo "maravilloso" y señaló que ambos finalistas llegaron a esta instancia por méritos propios.

"Una final de Libertadores es para pocos", dijo el DT Renato Portaluppi, antes de asegurar que no deben darle chances al Palmeiras y que la final no tiene favoritos. "Tenemos un equipo muy fuerte del otro lado", agregó.



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