Se jugaba el minuto siete del partido Brasil-Argentina cuando agentes de sanidad del Gobierno brasileño interrumpieron el juego al considerar que la delegación albiceleste había violado las normas sanitarias frente a la pandemia que rigen en ese país.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa) se metió con el pedido para deportar a Emiliano Martínez, Giovani Lo Celso, Cristian Romero y Emiliano Buendía, los cuatro futbolistas argentinos que militan en la Premier League, de Inglaterra.

"Hace tres días que estamos acá, porque no fuiste antes a buscarnos", fue el reclamo que le hizo el capitán albiceleste, Lionel Messi antes de abandonar en primera instancia el campo de juego junto a sus demás compañeros.

Después de unos minutos, el '10' junto a su técnico Scaloni, regresaron de los vestuarios a la cancha para hablar con sus pares brasileños pero solo fue para ratificar que se marcharían sellando uno de los mayores papelones que se hayan dado en las eliminatorias sudamericanas.

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​​​​​"El árbitro y el comisario del partido elevarán un informe a la Comisión Disciplinaria de la FIFA, la cual determinará los pasos a seguir. Estos procedimientos se ciñen estrictamente en las reglamentaciones vigentes", escribió la Conmebol en Twitter al anunciar la suspensión.

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