Mauro Martins falleció la madrugada de este pasado lunes tras padecer por varios meses un mal que le afectó al hígado y lo obligó a estar prostrado en una cama, primeramente en una clínica del Brasil y posteriormente en la capital cruceña.

Sus restos son velados en un salón de Santa Cruz en compañía de sus familiares y amigos más cercanos.


Su hijo, el máximo goleador de la Selección boliviana, Marcelo Martins, arribó al aeropuerto de Viru Viru cerca de la medianoche del lunes en un vuelo privado desde el Paraguay, para despedir a su padre.

A su llegada se lo notó visiblemente afectado por el duro momento, por lo que evitó el contacto con los medios de comunicación; Marcelo pasó tiempo junto a sus hermanos cerca del cuerpo de su padre.

Don Mauro fue quien manejó y acompañó en su carrera al jugador boliviano y en muchas ocasiones él expresó la admiración que tenía por su hijo a quien veía como el “mejor jugador del mundo”.

Marcelo Martins se encontraba en Paraguay alistándose junto a Cerro Porteño para jugar este martes por Copa Libertadores frente a Colón.

El goleador estuvo por varias semanas acompañando a su padre en Río de Janeiro cuando se encontraba internado, posteriormente, se unió a la Selección y después retornó a su equipo para entrenar unos días más. Retornó al país para acompañar a su padre en su último día.

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