Este 31 de marzo vence el plazo para el pago del Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF) para las personas naturales residentes en el país que tengan una fortuna neta acumulada mayor de Bs 30 millones. Este tributo no significaría más del uno porciento en cuestión a recaudación, se adelantó desde el Colegio de Economistas de Bolivia.

Jorge Akamine, presidente de esta institución, puntualizó que conjuntamente con economistas de Cainco, se realizó un análisis basado en un estudio sobre el efecto que tendría este impuesto sobre la economía y lo que se esperaría "si es que es un impuesto eficiente y que ayudará a la redistribución de ingresos, como se lo plantea".

Después de hacer proyecciones en base a estadísticas se observa que su recaudación no será significativa y que de acuerdo a lo que se proyectó en los ingresos fiscales o por impuestos en este año, "no significaría más del 1 porciento y que hemos encontrado más puntos adversos que puntos a favor". 

Dentro de lo positivo, dijo Akamine en entrevista con Unitel, es que ayudará en hacer una mejor redistribución de ingresos pero no en una manera significativa

Dentro de los puntos adversos se considera que puede generar distorsiones en las actividades económicas puesto "que como es un impuesto que alcanza fuertemente a lo que es el patrimonio, va a generar que se empiece a desincentivar el tema de incrementarlos para bajar los posibles ingresos para la determinación de la base disponible y esto significaría que no se potencie el tema de crear patrimonio", sino que se buscará otras actividades para generar rédito sin que se vaya a incluir en una sumatoria para la determinaciones de impuestos. "Esto podría ayudar o incentive al tema de la informalidad".

Según el Artículo 15 de la Ley 1357, la multa por incumplir el pago del Impuesto a las Grandes Fortunas es equivalente al 200% del tributo omitido.

Comparación con otros países

Akamine indicó que en otros países este tipo de impuesto se lo toma como algo eventual y por lo tanto es un tributo que se cobra una sola vez, no como se dictaminó en el país que será anual y no es temporal.

"Desde nuestro punto de vista debería ser un impuesto eventual que se cobre una vez justamente por que el fin por el que se lo plantea es por una falta de ingresos en esta etapa de crisis por el Covid-19. Ahora también el tema de las alícuotas porque las que se cobra en Bolivia es una de las más altas. En otros países es un impuesto que se cobra por una sola vez", puntualizó.


Falta de análisis

Para el presidente de economistas este fue un impuesto que no tuvo el análisis, la consulta o el soporte técnico necesario para determinar la correspondencia de que sea un impuesto temporal o permanente. "El tratamiento del impuesto no pasó más de un mes, siendo esto muy corto", indicó.

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