El sector productivo propone al Gobierno la aprobación de la utilización de semillas genéticamente modificadas para aumentar la productividad sin expandir la frontera agrícola, así lo informó Fidel Flores, presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo).

Flores puntualizó que esta es "una salida real" para encontrar una solución a la demanda creciente de maíz, pero se requiere la aprobación de un decreto "de dos eventos de este grano genéticamente mejorados" de tal manera que estos sean importados y producidos en Bolivia para garantizar la seguridad alimentaria y tener estos materiales a disposición.

Dentro de las características de este tipo de semillas, Flores dijo que se plantean aquellas que tienen resistencia al ataque de plagas, enfermedades y a la sequía.


Se informó que se tiene de 900 a 1 millón de toneladas en la producción actual de maíz, pero "si se consigue la aprobación se tendrá entre 1 millón 500 mil y 1 millón 600 mil toneladas", es decir, aumentar alrededor del 60% la producción, lo que "permitirá el abastecimiento interno, que tienen una demanda de 1 millón 200 mil toneladas y además se podrá tener excedente para la exportación".

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"Una vez se autorice, estos eventos, le proponemos al Gobierno que estos materiales sean evaluados por el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal Santa Cruz (INIAF), para que ellos, mediante sus ensayos determinen qué variedades se adapten a la región y a partir de ello se comience a producir.

La posición de Anapo es compartida por la Cámara Agropecuaria del Oriente que ve como una solución de fondo, a la falta de maíz, utilizar semillas genéticamente mejoradas y que depender del abastecimiento externo a través de la importación cada vez se hará más complicada.


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