La Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas (Anapo) advierte que el contrabando no solo genera pérdidas para productores, sino también es causante de desempleo y se pone en riesgo la soberanía alimentaria de Bolivia. 

No se trata solo de la soya, sino también el maíz, y seguramente el trigo más adelante”, manifestó Jaime Hernández, gerente general de la Anapo.

El representante de los productores de oleaginosas señaló que la Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (Caniob) estima que en el primer trimestre de este año se han generado 40 millones de dólares en pérdidas por el contrabando.

Hernández sostiene que las pérdidas desincentivan al productor que busca otras alternativas y por ello al disminuir la producción o cambiar de rubro se ve afectada la contratación de trabajadores.

“No solo se trata de fuentes de empleo, lo que está en riesgo es la soberanía alimentaria del país, porque vamos a comenzar a depender de alimentos que provengan a través del contrabando”, señaló Hernández.

El representante de Anapo señaló que los productores de Argentina al usar biotecnología corren con ventaja en comparación con lo que ocurre en Bolivia, pues mientras en el vecino país pueden lograr hasta 8 toneladas de soya por hectárea, gracias a la biotecnología, en Bolivia se producen tres.

“Una vez cruza la frontera, mucha de la producción de contrabando pasa por los puntos de control camuflado como si fuera de producción nacional”, señaló Hernández.


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