El contrabando de cerveza ha subido un 39% en 2020 con respecto a 2016, señala el último estudio que se hizo sobre este tema en Bolivia. Cada año 339 mil hectolitros (33 millones de litros) ingresan al país de forma ilegal provocando pérdidas económicas para el país, ya que por su consumo no se paga ni un centavo de impuestos.

“Es una cantidad enorme de cerveza que está entrando de contrabando. Creemos que esa cifra sigue creciendo”, dice Ibo Blazicevic, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI).

“Lo que más preocupa no solo es el daño a la industria boliviana, sino el daño que se está haciendo a la generación de fuentes de empleo, pero también hay un daño al Estado, que ha dejado de recaudar 110 millones de dólares por los tributos”, agrega Blazicevic.


Cerveza argentina y brasileña 

Son dos las fronteras por donde más se ingresa cerveza de contrabando: al sur por la frontera con Argentina y en el oriente y norte en el límite con Brasil.

El precio con el que se vende la cerveza de contrabando es muy inferior al que cuesta el producto nacional, un costo al que no puede llegar la industria nacional, ya que además de seguir apostando por la calidad deben asumir una fuerte carga impositiva que tiene esta bebida en Bolivia.


Consecuencias para la industria

Blazicevic advierte que las consecuencias en la industria cervecera serán catastróficas porque se están arriesgando empleos. 

En Bolivia hay 60 productores legales de cerveza que emplean a más de 50 mil personas vinculadas directa e indirectamente al consumo de esta bebida.

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