Pablo Mendieta, director del Centro Boliviano de Economía de la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz (Cainco), se refirió a la actual situación del empleo en Bolivia. Asegura que los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que hay un crecimiento en la generación de fuentes de empleo, pero la calidad de los mismos no es la mejor.

“Nos basamos obviamente en el INE y nos muestran que lo cuantitativo, la cantidad de los empleos se ha recuperado, pero la calidad de empleo se ha deteriorado. Entonces creo que tenemos 'una de cal y otra de arena' en esta situación”, señala Mendieta.

El experto explica que el medio millón de empleos perdidos el año pasado por la pandemia se ha recuperado, pero el problema es que esas fuentes laborales han regresado de forma precaria.

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Los datos que tiene la Cainco señalan que el empleo formal en Bolivia es de 300 mil trabajadores en el sector público y otros 300 mil en el sector privado. Tomando en cuenta que en el país existen 4 millones de trabajos, cerca del 68% trabaja en la informalidad.

La cifra de 3.7 millones había caído a 3.2 millones el empleo y ahora está por encima de 4 millones en cantidad, pero lo grave dentro de todo es que nuestros cálculos indican, basados en lo que dice el INE, que hay por lo menos 200 a 400 mil que han dejado de trabajar en empresas, emprendimiento y hoy están por cuenta propia en el comercio”, señala Mendieta.

El director del Centro Boliviano de Economía de la Cainco recuerda que los empleos informales no le garantizan seguridad industrial al trabajador, no le dan seguro médico, ni la posibilidad de aportar para su jubilación ni otro tipo de beneficios sociales. Son “empleos de sobrevivencia”, añade.


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