Con mucho éxito se llevó adelante el foro virtual organizado por la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz (Cainco) y el Banco Mundial (BM) llegando a tres conclusiones: la primera que la informalidad perjudica a los propios informales porque no regularizan sus negocios frenando su progreso; segundo, que la informalidad se puede combatir si se aplican acciones que muestren los beneficios de entrar en la legalidad; y en tercer lugar, que para combatir el contrabando se necesitan políticas más activas de parte del Estado y el aprovechamiento de la tecnología.

Pablo Mendieta, economista de la Cainco, detalló que los expertos del Banco Mundial, que participaron del evento, expusieron las soluciones que se aplicaron en otros países para combatir el contrabando y la informalidad.

A lo largo de 3 paneles temáticos los expertos subrayaron la necesidad de impulsar la reactivación económica a través de medidas que incentiven la formalidad, ya que son las empresas en todos sus tamaños y rubros las que generan empleo, estabilidad y bienestar para las familias bolivianas.


Las conclusiones en detalle

En ese marco, posterior a las reflexiones, planteamientos y experiencias compartidas, se establecieron las siguientes conclusiones:

Primero, los más perjudicados con la informalidad son los propios informales. Pese a los beneficios de corto plazo, la informalidad perjudica a los que están fuera de la ley porque no pueden acceder a nuevas tecnologías, crecer como empresas y mejorar sus habilidades.

En segundo lugar, la informalidad sí se puede reducir con las acciones adecuadas. Para ello se necesita mejorar la regulación y que la gente siente los beneficios de la formalidad. En este aspecto, es fundamental que mejore el clima de negocios para todas las empresas, reduciendo las trabas regulatorias, impositivas y otras que sean perjudiciales para mejorar la productividad. Existe mucho trabajo en todos estos campos y luego de una pandemia costosa, debemos emprender estas reformas si queremos recuperarnos y crecer.

El tercer punto es que en la faceta más dañina e ilegal de la informalidad es el contrabando. El país no solamente enfrenta al simple comercio transfronterizo de subsistencia, sino a redes y corporaciones de negocios informales que implican pérdida de miles de empleos y el cierre de unidades productivas. Los empresarios que participaron como panelistas expusieron el drama que experimentan esas empresas, pero sobre todo los efectos que tiene en toda la cadena productiva.


“Hoy los bolivianos deseamos dos cosas: proteger a nuestras familias e impulsar la recuperación económica del país. Para alcanzar ese cometido, las empresas y los emprendimientos tienen un rol fundamental, creando empleo sostenible, realizando inversiones y generando desarrollo productivo. Sin embargo, todas esas iniciativas y sueños se ven frenados a causa del contrabando y el comercio informal, un viejo enemigo que regresó con más fuerza después de la crisis sanitaria, debilitando el tejido social y empresarial en su conjunto”, destacó Fernando Hurtado, presidente de la  Cainco.

El evento fue liderado por Norman Loayza, María Eugenia Dávalos y Ernani Checcucci, especialistas del área económica del Banco Mundial, con destacadas intervenciones por parte de Pablo Mendieta y Hugo Rodríguez economistas del Centro Boliviano de Economía de CAINCO.


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