El Gobierno determinó la suspensión temporal de la exportación de carne, una medida que fue calificada como apresurada por Jorge Akamine, presidente del colegio de Economistas de Bolivia, que ve una afectación directa a la llegada de divisas al país, en caso de que esta acción sea aplicada.

El experto considera que antes se deben mostrar estudios para ver si efectivamente la exportación está afectando el precio y abastecimiento del mercado interno, como se informó desde el Gobierno.

Ponderó el hecho de que, en cuestión a exportación, desde 2017 los beneficios se habían triplicado alcanzando montos de alrededor de 42 millones de dólares.

"Hay que tomar en cuenta que conseguir mercados es complejo y el suspender exportaciones a esta altura, perder un cliente a nivel internacional es prácticamente perderlo para siempre", dijo.

Considera además que se debe hacer un análisis profundo para determinar la forma en como la suspensión de las exportaciones afectará, no solo a productores sino también a intermediarios, consumidores y a los vendedores.

"Esperemos que se den mayores detalles y que se explique con mayor claridad qué significa esta suspensión temporal y que (además) se piense en los efectos que nuestra economía podría sufrir", puntualizó.


Decisión surge tras presiones de un sector

La administración de Luis Arce determinó la suspensión de la exportación ante la exigencia de comercializadores de carne, que reclamaban por los precios de los productores. El Gobierno cree que con esta medida se "garantiza el mercado interno".

Los comercializadores se quejan por la subida del kilo gancho (el precio al que llega la carne hasta el frial) de 17 a 23 bolivianos en el último trimestre

Para presionar a los productores, los comercializadores pidieron la derogación del decreto supremo 2489, que establece los cupos de exportación de excedentes de la producción de carne a mercados como China y la comunidad andina.

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