En el Chaco cruceño ya se siente la sed. La sequía apenas empieza y los pobladores saben que la sed de hoy, se transformará en hambre mañana, pues el ganado muere y los cultivos se secan.

La mayoría de los municipios de la región dependen de la agricultura y de su ganadería para alimentarse, como es el caso de Boyuibe, que tiene 17 comunidades y los atajados de agua están secos y en su lugar hay lodo y tierra partida.

Es el caso de Rosalino que espera a la cisterna que una vez cada 10 días llega a cargar de agua sus depósitos o doña Alejandrina que ya no sabe qué hacer para abastecer de agua y alimento a su ganado. Hacen 15 días que su atajado se secó.

El municipio de Boyuibe y sus 17 comunidades dependen de una sola cisterna para abastecerse con agua. Familias enteras esperan la llegada del líquido vital para saciar su sed, la de sus animales y regar sus cultivos.

Ante esta situación el municipio de Boyuibe ya se ha declarado en emergencia por sequía.

En Camiri se perdió el 80% de los cultivos

Nos dirigimos hasta Camiri. Esta es la comunidad Pipi Parirenda. Aquí, los huesos del ganado en los caminos o en el monte, son una muestra de lo que provocan las temporadas de sequía en la zona.

La cisterna tarda tres horas en extraer el agua del río para llevarla hasta esta comunidad distante a 24 km de Camiri.

La afectación de cultivos es otra de las preocupaciones. En Camiri y sus comunidades ya se perdió el 80% de la producción de maíz con el que se alimentan las familias durante todo el año.

En tanto, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) calcula que en todo el departamento ya se han perdido $us 240 millones por las condiciones climáticas.

La sequía recién empieza y las comunidades que visitamos en Boyuibe y Camiri son solo una muestra de la sed que vive el Chaco cruceño que se puede transformar en hambre si no tienen asistencia.

Escuche los testimonios y la palabra de las autoridades en el siguiente informe especial:




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