El contrabando y la pandemia por el coronavirus golpearon duramente al sector textil, confeccionistas aseguran que después de un año de la llegada de la enfermedad no han podido levantarse. 

Pablo Alanoca es un confeccionista que dedicó gran parte de su vida a este negocio, llegó a tener 10 personas a su cargo. Cuenta que el contrabando y el ingreso de ropa usada lo dejó en la cuerda floja. "Los empleados al ver que no había ya trabajo tuvieron que buscarse otro rumbo", manifestó a UNITEL. 

Elizabeth Condori es otra confeccionista que aún siente el golpe de la pandemia. Ella, junto a su esposo, tenían cinco personas en su negocio, al que anteriormente ingresaban entre dos y seis pedidos diarios, lo que dejaba buenos ingresos económicos. "Ahora solo trabajamos los dueños, el precio de prendas bajó, esto afecta a todos y se siente. La gente aprovecha la ropa americana (usada)", contó. 

Las personas que emprendieron el negocio textil manifiestan que la competencia con la ropa de contrabando es desleal y que no tiene punto de comparación, apuntado al pago de impuestos y que año a año, a nivel general, se registran más perdidas económicas.

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