"Lo mencionamos desde las primeras veces, el cronograma que se había trabajado con el Ministerio de Planificación, con el INE, era un cronograma bastante abreviado en tiempos", dijo el vocero presidencial, Jorge Richter, al referirse al proceso censal en el país.

Justificó la situación porque en los primeros meses del año pasado la agenda política estaba marcada por una petición de redistribución de recursos económicos, pacto fiscal y la reasignación de escaños, "todo ello bajo la inmediata realización del censo", por lo que se comenzó a especular si el Gobierno tenía la voluntad de llevar adelante este proceso.

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Richter hizo énfasis en que el presidente Luis Arce "es una de las personas más preocupadas en la realización del censo" porque con ello se establece su línea de decisiones en lo que respecta a la inversión pública y la asignación de sus prioridades y es por ello que se promulgó el decreto que aprobaba el censo para el 16 de noviembre de 2022 "como una señal de que en nuestro país se iba a realizar, con este cronograma, muy abreviado para entrar en fechas".

Admitió sin embargo, que en este último tiempo el conjunto de gobernaciones y municipios fueron señalando estar de acuerdo con el Censo, "que iba avanzando, pero que tenían algunas observaciones que querían que se pueda aditamentar al proceso".

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"Si hubiésemos mantenido el cronograma seguramente hubiéramos llegado a noviembre de este año, pero sin la incorporación de estas sugerencias", dijo al añadir que "se hubiera arribado al proceso de forma muy ajustada y apretada porque en el camino aparecieron algunos elementos, sobre todo de orden logístico, que entorpecían su normal desarrollo o cumplimiento de este cronograma".

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