La riqueza gastronómica es parte de la identidad del cochabambino y está muy ligada a la confraternización con amigos y familiares; sin embargo, el Covid-19 golpeó con fuerza a este sector y a la tradición de deleitar el paladar varias veces al día. 

Según datos de este sector, las ventas disminuyeron en los últimos 90 días cerca de un 70% por los encapsulamientos de sábado y domingo, los días más fuertes de consumo. Otra causa es la proliferación de comerciantes de comida que no facturan y venden en carritos sin ningún control.

Pero no solo los grandes empresarios reportan pérdidas, los dueños de restaurantes que conformaron la Asociación de Gastrónomos de Cochabamba también confirmaron perjuicios, lamentan que desde la gestión 2020 casi un 50% de los negocios tuvo que cerrar por los elevados costos del alquiler y la ventas disminuidas, algunos, incluso cambiaron de rubro.

Ellos aseguran que continúan abiertos solo para subsistir; tuvieron que reducir personal y quedarse solo con el 30% para soportar las pérdidas por las medidas de restricción.

Ni en los mercados se salvan de las bajas ventas a causa de la pandemia, reconocen que todos deben cuidarse y por eso se asumieron medidas restrictivas los fines de semana, cuando generaban la mayoría de sus ingresos.

La pandemia afectó también a los comensales, que han reducido sus gastos en comida, asisten menos a los restaurantes y prefieren, para evitar los contagios, cocinar en casa, esto impide la confraternización con los amigos, con quienes antes de la pandemia.

La venta de comida en la noche también se redujo en Cochabamba después de que las autoridades decidieron reducir las horas de circulación de lunes a viernes.

Las autoridades buscan las mejores alternativas para lograr la reactivación económica en la ciudad y las provincias, en el caso de Cercado elaboran proyectos para implementar lugares estratégicos donde la población y los turistas puedan consumir platos tradicionales cumpliendo todas las medidas de bioseguridad.

Solo en Cochabamba, según datos de la Cámara de Empresarios Gastronómicos, 50 mil personas se dedican directamente e indirectamente a la preparación de alimentos, desde los agricultores, los dueños de restaurantes y el personal que trabaja en ellos.

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