La revisión de los cambios hechos desde el Senado al proyecto de ley de Impuesto a las Grandes Fortunas, serán tratados este martes en sesión de Diputados; desde el MAS se anticipó que este tributo tendrá un carácter indefinido, algo que ha sido rechazado por la oposición que anticipa una eventual fuga de capital.

Para Mario Guillén, exministro de Economía, el objetivo de este impuesto además, de recaudar recursos, es hacer que aquellos que tienen más sean solidarios con los que tienen menos. "Estas personas con más de Bs 30 millones serán las que tiene que tributar", recalcó.

Dentro de las proyecciones que se manejan, Guillén indicó que "son 105 millones de bolivianos lo que se va a recaudar por año", pero más allá del monto lo que se se valora es el afán redistribuidor de este tributo. 

La aplicación de esta ley es de manera progresiva de acuerdo al monto que se tiene anotado como un bien; es decir, se pagará una alícuota del 1,4% para las personas que posean entre 30 y 40 millones de bolivianos; 1,9% para los que tienen entre 40 y 50 millones de bolivianos y 2,4% para los que tienen fortunas por encima de los Bs 50 millones.

Guillén descartó que con la aprobación de esta ley se genere una fuga de capital como se ha criticado desde la oposición pues son cerca de 150 personas las que han sido identificadas como pasibles para realizar este tributo.

Añadió que si en algún momento se llega a detectar que alguna declaración jurada ha sido alterada se aplicará una multa casi al 200% del tributo omitido.