Turismo en La Paz: Luribay es una de las poblaciones más importantes del valle paceño y sus habitantes están trabajando para que se convierta en uno de los atractivos turísticos más importantes del departamento.

Los emprendimientos comunitarios, la recuperación de su historia, junto con la conservación del patrimonio natural y arquitectónico atraen cada vez a más turistas.

65 curvas unen a la tierra de la uva, el durazno y vino con la ciudad de La Paz. El recorrido es de aproximadamente cuatro horas y en medio de montañas jaspeadas de color rojo, café y verde. Allí también crece la Puya Raimondi, una planta en peligro de extinción que sólo florece cada cien años y luego muere.

“Ya no retoñan más” contó Bernardino Chipana y explicó que la planta fue utilizada por varias generaciones para predecir si su próxima cosecha será buena o mala, pero ahora están desapareciendo.

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Los ancestros de Luribay siguen acompañando y protegiendo el desarrollo de sus habitantes. La población está creciendo en medio de antiguas torres construidas de tierra y paja de más de seis metros de alto. Chullpas aymaras que a pesar de los años aún se mantienen de pie y conservan sus mejores secretos.

Foto: El patrimonio arquitectónico de la región. 

La tierra en Luribay además es productiva. Allí los habitantes cultivan uvas, duraznos, chirimoyas, entre otras frutas y verduras. Los productos son enviados y comercializados en las ciudades de La Paz, Oruro, Cochabamba e incluso Santa Cruz, señaló su alcalde Mario Cáceres.

Sentir a decenas de abejas volando alrededor del rostro impresiona y es una de las sensaciones que el turista puede experimentar en el Centro de Apicultura Luribay. Allí se puede degustar de la miel con distintos matices de color y sabor, de acuerdo a la temporada en la que fue producida.

La experiencia puede ir incluso más allá. Desde hace algunos meses en el centro de apicultura se practica la apitoxina, que consiste en recibir el veneno de la abeja a través de la picadura. “Hay muchas personas que vienen y nos dicen ‘hágame picar’. Es bueno para las articulaciones y dolores musculares”, comentó Demetrio Alavi.

Luribay se pinta con sus mejores colores entre los meses de noviembre y febrero, con la cosecha de las frutas. Entre ellas, la materia prima con la que se produce el vino: la uva. Uno de los productores, Omar Apaza, contó a Telepaís que allí producen vino cargado de historia.

“Desde 1550, cuando los españoles han ingresado por primera vez acá, han traído las cepas de uva, ‘la misionera’. Entonces aquí somos los pioneros en la producción de uvas, vinos y singanis”, es una de las historias que cuenta Omar a quienes visitan sus viñedos.

Algunos rincones de Luribay parecen como atrapados en el tiempo. Por ejemplo, en la esquina donde un español se enamoró de Elisa, una mujer boliviana, se construyó una hacienda que todavía está de pie. Recuerdos de la pareja se exponen en un pequeño salón desde hace poco. Ropa de la época, armas y otros objetos son parte de la muestra.

“Tenemos en varios depósitos cosas que no hemos sacado, cosas que no sabemos que habrá. Vamos descubriendo de poco en poco”, explicó Luciana Arellano, la guía de la hacienda Villa Elisa. El museo familiar promete convertirse pronto en una de las muestras más grandes de la historia de Luribay durante la colonia.


Luribay es un lugar sugestivo donde es posible imaginar la vida durante la colonia. Balcones a punto de caer, puertas que se están quebrando y un salón donde se exponen pertenencias del ex presidente José Manuel Pando son resguardados por comunarios que intentan conservar su historia.

Roberto Mamani es un habitante de Luribay y el responsable de contar la historia del exmandatario. Durante el recorrido cuenta que “con el tiempo se perdió muchas cosas”, no obstante, ahora están convencidos que deben resguardar la hacienda.

La historia, cultura y naturaleza son los ingredientes que convierten a Luribay en un atractivo turístico
del departamento de La Paz. Cada habitante posee una fracción de historia que contar, por ejemplo, está Felicia Poma, una mujer que tiene una de las mejores recetas de su plato típico: la conejada.


Cada habitante y rincón de Luribay es como una pieza de un rompecabezas enorme, con el que se construye un sitio turístico, lleno de atractivos naturales, históricos y aventura.

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