Corría el minuto 41 cuando tras recibir un pase en profundidad, Kai Havertz eludió a Ederson, el arquero del Manchestery City, para marcar el único gol de la final de la Champions 2021 y sellar su nombre en la historia del torneo europeo y del Chelsea. Los Blues conquistaron a este joven delantero alemán el año pasado, cuando tenía 20 años y ya comenzaba a brillar en la Bundesliga.

Con un contrato por cinco años, los Blues cerraron el fichaje de Kai Havertz en el verano de 2020, convirtiéndolo así en el segundo futbolista de la selección alemana que se unió al equipo en este mercado de pases.

La transferencia de la joven promesa del Bayer Leverkusen, seguida de las compras de Timo Werner, proveniente de otro club de la Bundesliga como lo es el RB Leipzig, Haim Ziyech, Ben Chilwell y Thiago Silva, hicieron que el equipo de Frank Lampard empezara a tomar forma para la nueva temporada.

Por lo hecho en el Bayer Leverkusen, Kai Havertz se convirtió en una de las apariciones más prometedoras del fútbol alemán, después de haber conseguido algunas marcas como ser el más joven en alcanzar los 50 y los 100 partidos jugados en Bundesliga (récords que casualmente ostentaba Timo Werner).

Su altura (1.88 metros), velocidad y excelente técnica, con apenas 21 años al momento de firmar, lo convierten en un jugador muy versátil para la edad que tiene. 

Es un volante ofensivo muy caracterizado por filtrar pases en profundidad, mantener la posesión de la pelota en espacios reducidos y recuperar en posición de gol. Sin embargo, en el comienzo de su carrera, el zurdo también supo ubicarse abierto por la derecha, cortando hacia adentro y perfilándose para su pierna hábil.

Tiene capacidad goleadora, algo que pudo verse en la segunda mitad de la temporada 2019/20 cuando tuvo que jugar de centrodelantero por algunas lesiones en el Leverkusen. En Alemania lo apodaron "Alleskonner", palabra que hace referencia a un futbolista que puede desempeñarse en cualquier posición.

Sus primeros años en el fútbol los pasó en el Alemannia Mariadorf, donde lo dirigió su abuelo, y el Alemannia Aachen, hasta que se fue al Bayer Leverskusen en 2010, con once años. En las inferiores también se destacó mucho y su nombre fue conocido tras recibir premios como la medalla Silver Fritz Walter en 2016, otorgado al mejor futbolista Sub 17 de Alemania.

Su primer partido como profesional fue el mismo año, convirtiéndose en el jugador más joven del Bayer Leverkusen en debutar por Bundesliga, y su consideración fue creciendo con el paso de la temporada 2016/17. 

En aquella campaña también tuvo su primera aparición en la Champions League: estuvo en la ida de la caída por octavos de final frente al Atlético de Madrid, pero no en la vuelta porque la fecha del partido coincidía con exámenes de la escuela.

Sobre el final de la temporada convirtió su primer gol en el empate 3-3 ante el Wolfsburgo, lo que lo posicionó como el jugador más joven del Leverkusen en anotar por Bundesliga.

Para la temporada 2017/18, Havertz ya era titular del equipo y su influencia creía cada vez más, siendo pieza clave en el retorno del Leverkusen a las competiciones europeas por haber terminado en la quinta posición de la liga. 

Con la llegada de Peter Bosz como entrenador, se ubicó atrás del centrodelantero como la pieza clave del ataque del Leverkusen, algo que activó su instinto goleador: convirtió 20 veces entre la Bundesliga y la Europa League, la temporada con más goles de su carrera.

En la 2019/20 le dieron un papel con más libertad en el equipo, alternando su participación en el juego, siendo más posicional, presionando más adelante para recuperar la pelota y ayudar a generar oportunidades para sus compañeros. 

Havertz cumplió: generó 58 situaciones de gol que terminaron en remates al arco, más que cualquier otro jugador del Leverkusen en la Bundesliga.

En la segunda parte de la temporada, el centrodelantero Kevin Volland no estuvo disponible por lesión, motivo por el que Havertz tuvo que jugar en su posición, y lo hizo sin problemas: nueve goles y seis asistencias en diez partidos con ese rol.

Su nivel en el Leverkusen hizo que lo convocaran a la selección alemana.

Tras haber sido capitán de Alemania Sub 19, debutó en la mayor reemplazando a Werner, en un amistoso frente a Perú en septiembre del 2018. Su primer gol fue casi un año después, en un partido frente a Argentina que terminó 2-2.

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