La muerte de Felipe Quispe ‘El Mallku’ ha provocado diversas reacciones, autoridades, exautoridades, líderes políticos y sindicales han recordado la trayectoria de este líder indígena.  

También en redes sociales se ha comentado mucho su fallecimiento, recordando en especial la que es su frase más celebre: “a mí no me gusta que su hija sea su empleada”, unas palabras que dijo a inicios de los años 90.

Quispe dijo estas palabras en una conferencia de prensa que dio poco después de ser detenido y enviado a la cárcel de Chonchocoro por haber encabezado un movimiento subversivo denominado Ejército Guerrillero Tupak Katari (EGTK) que realizó diversos atentados terroristas.

Era agosto de 1992, la periodista Amalia Pando le consultó entonces por qué había optado por las armas para promover su lucha: “¿Todos estamos de acuerdo con que las injusticias tienen que desaparecer, con una bomba vamos a hacer eso?”, le preguntó la reportera.

Esta fue su respuesta: “A mí no me gusta que mi hija sea tu empleada de usted, entonces ¿cómo voy a protestar?”, responde El Mallku.


También en aquella conferencia de prensa, que sucedió hace 19 años, Quispe cuenta cómo identificaba su liderazgo y si era el “jefe” del EGTK: “No me diga jefe, los antisociales no más tienen jefe, yo tenía el título de Mallku. Yo soy fundador del EGTK, escribo los libros y manifiestos”.

Quispe creó en 1978 el Movimiento Indígena Tupac Katari y en 1990 el Ejército Guerrillero Tupac Katari, que pretendía llegar al poder a través de las armas, con el objetivo de refundar Bolivia. Fue en esta etapa que lo acompañó el exvicepresidente Álvaro García Linera.

Fue por ese movimiento subversivo que debió permanecer durante cinco años en la cárcel de alta seguridad de Chonchocoro, pero salió en libertad por falta pruebas en su contra.

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