Las restricciones de bioseguridad a causa de la pandemia han golpeado con fuerza a los circos y a sus artistas quienes se han visto obligados a salir a las calles y avenidas exhibir su talento para ganarse unos pesos y poder llevar el sustento a sus hogares.

“Ha sido un golpe muy duro, la única profesión que tenemos es ser payaso, solo trabajamos en circos”, manifestó Juan Pablo Córdova, quien es conocido como Chabelo en el mundo circense de Santa Cruz.

Chabelo cuenta que antes de la pandemia recibía semanalmente un monto de dinero por su show en un circo; sin embargo, al no recibir ingresos ha tenido que salir a las calles para mostrar su talento y en algunas ocasiones vende pipocas o manzanas.

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“A veces logramos 50 o 100 bolivianos al día, todo eso lo usamos para la olla común”, contó.

Una situación similar vive Guillermo Reyes, payaso malabarista que no nació en Bolivia pero radica aquí hace 20 años y aprendió a imitar a Ñoño, el personaje del Chavo del 8.

Para Ñoño el 2020 ha sido su peor año. “A veces es difícil llevar el pan del día, es difícil y más aún con la pandemia que nos enseñó que dependemos de otras cosas”, reflexionó Ñoño.

Pese a todo está agradecido pues ningún integrante de su familia se ha contagiado con el  Covid-19 y esto le ha permitido buscar todos los días los ingresos para el pan del día.

Me tocó retirarme del circo. Porque no hay ingresos”, señaló.

Chavelo y Ñoño tienen la ilusión que termine la pandemia para que puedan volver al circo y mostrar su talento en mejores condiciones.

Circo que vean apóyenlo, acérquense”, señaló Chavelo.


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