Los últimos meses se ha convertido en uno de los profesionales más importantes en la lucha contra el Covid-19 en Santa Cruz. Carlos Hurtado ha afrontado la batalla desde la primera línea y desde el momento en que se identificó al primer caso del virus en Santa Cruz, el pasado 10 de marzo del 2020. También ha sufrido la pérdida de familiares, una de ellas afectó a todo el país.

Nacido en Trinidad, Beni, Carlos Hurtado es el mayor de cuatro hermanos. Es médico cirujano y desde hace 14 años se desenvuelve en la función pública.

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Este médico recuerda muy bien su primer día combatiendo al Covid-19. Estaba a punto de viajar a San Ignacio de Velasco cuando recibió una llamada del exgerente de Epidemiología, Roberto Tórrez, quien le pidió abortar ese desplazamiento y dirigirse inmediatamente al Comité de Operaciones de Emergencia Departamental (COED), pues la pandemia había arribado a Santa Cruz.

“Nos fuimos a San Carlos, donde estaba la señora que había llegado de Italia y  fue evacuada de ese municipio”, recordó Hurtado.

Desde entonces, Hurtado acompañó durante dos días a esa paciente que fue rechazada en los diferentes centros de salud a donde era llevada y, ante esa situación, el médico le abrió las puertas de su hogar.

Este 10 de septiembre se cumple un año y medio desde que el Covid-19 llegó a Santa Cruz y Bolivia; sin embargo, hasta la fecha Hurtado no ha se contagiado con coronavirus, pese a los riesgos a los que se expone por el trabajo que desarrolla.

Sin embargo, a lo largo de esa lucha contra el coronavirus su familia también ha sido afectada. Una de las pérdidas que más le duele y que también ha afectado a Santa Cruz y a Bolivia ha sido el deceso de su padre Roberto Tórrez, el hombre que lo acogió en su hogar desde que era un niño.

Es algo que no se puede superar, aunque pasen los años”, con esas pocas palabras y con nostalgia, Hurtado trata de explicar lo que sintió con la partida de su padre.

Carmen Cristina Solares, una mujer de formación militar y jubilada, es la madre de Carlos Hurtado. Ella confesó que lo que pretendía era que su hijo siga sus pasos en el ejército, o que se dedique a alguna carrera de ingeniería; sin embargo, siguió los pasos de su padre.

Yo idealicé un hijo ingeniero, tal vez arquitecto, pero la vocación de servicio que él tenía era para que sea un médico”, señaló Carmen.

Su madre, su familia, los médicos que lo conocen y sus amigos destacan de Carlos Hurtado su liderazgo, su dedicación como médico y su trabajo para afrontar la  pandemia.

Por su aporte a la sociedad y al sistema de salud. Por su vocación de servicio, Carlos Hurtado es un Cruceño de Oro.

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