Amor puro e incondicional, así es el amor de una madre, y eso sin duda se refleja en la señora Lourdes, una mujer que no dudo ni un momento en colocarse incluso un disfraz para poder ayudar a sus hijos.

Lourdes tiene 50 años y se ganaba la vida como maestra, ahora, junto a su familia, pasa un difícil momento, ya que la pandemia los dejó sin trabajo, pese a que todos son profesionales, por lo que decidieron reinventarse y ahora venden zumo de zanahoria en la zona de Villa Adela disfrazados de conejos y de zanahoria.

Los conejitos son una pareja de recién casados, él es el hijo mayor de Lourdes, quien cuenta que iniciaron vendiendo gelatinas, pero no les fue muy bien, por lo que optaron por emprender en la venta de zumos, y al saber la noticia, Lourdes quiso ayudarlos y decidió sacar los disfraces con los que enseñaba en su escuela y de esa manera empezaron a salir a las calles.

“Yo no vivo para mí, yo vivo para mi hijos, por mis hijos”, cuenta Lourdes con lágrimas y muy orgullosa.


La familia de conejitos es muy agradecida ya que a diario vencen todos los obstáculos que se les presenta, el optimismo es la virtud que los caracteriza, claramente lo aprendieron de mamá.

Lourdes no puede evitar quebrarse en llanto al hablar de sus hijos, son su orgullo, ella solo pide a Dios más vida para continuar cuidando de su hogar.

Las personas que los conocen destacan la actitud de la familia, ellos nos enseñan una valiosa lección.

Las madres son fuerza y motor de las familias, así nos ha demostrado la señora Lourdes, que sin importar las adversidades hace de todo para sacar adelante a sus hijos, vestida de zanahoria o dictando clases, ella no se da por vencida.

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