La vida a bordo de los primeros submarinos del siglo XX era muy dura y peligrosa, ya que su diseño era todavía muy deficiente y la tecnología para su buen funcionamiento recién daba sus primeros pasos. Aun así, estas naves fueron de las armas más temidas de los ejércitos que pelearon la Segunda Guerra Mundia, como es el caso de la Alemania nazi.

A diferencia de lo que ocurría con los submarinos estadounidenses y británicos, los alemanes solo disponían de dos retretes en sus submarinos, los cuales podían ser usados solo cuando navegaban cerca de la superficie. La razón es que, por un tema de diseño, para ahorrar espacio, no tenían instalado un tanque séptico, así que los desechos humanos se vertían desde los inodoros directamente al mar.

Esto se convertía en un problema cuando el submarino navegaba a mucha profundidad: la presión era demasiado grande para que los baños eliminasen los residuos. La primera solución fue que se usen recipientes para que los tripulantes realicen sus necesidades, lo que trajo graves problemas de higiene y enfermedades.

Entonces los ingenieros alemanes diseñaron un sistema de alta presión, para que los inodoros operen a grandes profundidades y bajo un protocolo tan técnico que para entrar a usarlo debía hacerse con supervisión de un técnico, encargado de que al tirar la cadena el agua no existan problemas de presurización.

El primer submarino en incorporar esta mejora fue el U-1206, que operó desde abril de 1945 con el objetivo de destruir los barcos de los aliados que navegaban por el océano Atlántico Norte.

En la misión, que terminaría en una fatalidad, el submarino iba tan cargado que fue necesario habilitar uno de los dos baños como almacén, por lo que solo quedaba un retrete para toda la tripulación.

El baño funcionaba con un manual de instrucciones a cargo de un tripulante para que se encargara de operar el baño y se eviten accidentes.

Apenas una semana después de navegación, el U-1206 encontró su fin por una desafortunada maniobra: el capitán del submarino, Karl Adolf Schlitt, utilizó el baño, mientras el submarino se hallaba a una profundidad de 200 pies (unos 60 metros), sin solicitar la ayuda al tripulante técnico. Schlitt trató de seguir las instrucciones del manual, pero el retrete no funcionaba correctamente. Se abrió una válvula que conectaba con el mar sin cerrar antes otra interior, lo que provocó que el submarino comenzara a inundarse.

La primera sección en afectarse fue la de las baterías de los motores eléctricos, situada bajo el baño, comenzó a anegarse. El agua salada reaccionó con el ácido de las baterías, generando un tóxico gas de cloro, que empezó a extenderse por la nave. En ese momento estaban cerca de la costa escocesa, es decir de territorio enemigo, pero la emergencia los obligó a emerger.

El submarino empezó a ser atacado una vez fue visto por la aviación aliada, la nave sufrió graves daños y comenzó a hundirse, por lo que algunos murieron y otros tuvieron que abandonarla para ser rescatados en barcos.

De esta forma el U-1206 se convertía en el único buque de guerra de la historia en hundirse por el mal funcionamiento de su inodoro.


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