La serie "Maradona: Sueño Bedito", de Amazon Prime Video, volvió a traer el recuerdo de aquella escena en la que Diego Maradona llegó al club Napoli y fue consultado sobre la mafia napolitana.

"¿Usted es consciente de que en la operación financiera de su fichaje puede existir dinero de la Camorra?", fue la pregunta de un periodista a Maradona, que el presidente del club Corrado Ferlaino impidió que conteste e hizo echar al comunicador de la conferencia de prensa.

Dede su llegada a Nápoles desde Barcelona en 1984, Maradona fue asociado con la mafia napolitana y especialmente con la familia Guiliano, que era una de las familias más poderosas de la ciudad en lo concerniente a negocios reñidos con la legalidad.

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La sospecha era de inyección de dinero que la mafia habría hecho en el club para concretar el pase de Diego, por lo que se habría pagado 10 millones de dólares (un récord en este  momento).

El clan Giuliano había dado sus primeros pasos en el universo de las gestiones opacas durante la década de 1950, cuando Pio Vittorio Giuliano comenzó a amasar una fortuna gracias al contrabando de cigarrillos.

Pio tuvo 11 hijos, seis hombres y cinco mujeres con su primera esposa Gemma Sacco.

En 1970 los herederos tomaron el relevo y ampliaron la rama de negocios en Forcella, una zona del centro histórico de la ciudad. Emprendieron en el tráfico de drogas, la extorsión y la venta de productos falsificados.

El nuevo líder de la camorra fue el hermano mayor Luigi, conocido como o Rre (El rey), quien tenía el respaldo de sus hermanos Carmine, Guglielmo, Salvatore y Raffaele.

Carmine, apodado o Lione (El León), estableció el contacto con Diego Maradona.

Durante los siete años que pasó Diego en la ciudad, jugaba fútbol con los miembros de la mafia y participaba de celebraciones. Algo que quedó inmortalizado en fotografías, una de las más conocidas fue una en la que Diego está sonriente con Carmine y Raffaele en una bañera con forma de almeja.

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Maradona siempre negó un vínculo con la familia Guiliano. “Yo no podía pedirles el documento a todos los que se sacaban una foto conmigo. Después aparecía en los diarios que alguno era un camorrista. Yo nunca le pedí nada a la Camorra", dijo en 2017.

Cuando el ídolo de los napolitanos se volvió en villano luego dle Mundial de Italia de 1990 por el control antidoping positivo en 1991, los Giuliano tomaron distancia porque llamaba la atención de la prensa a la ciudad y la del Poder Judicial.

Caída del clan

En 1991, los Giuliano habían salido victoriosos de una guerra interclanes, ya que habían doblegado a sus históricos rivales, los Cutolo.

La caída de la familia Giuliano ocurrió a fines de esa década de los 90', cuando comenzaron a producirse las detenciones en sus miembros. Uno a uno fueron siendo arrestados los líderes de la organización y muchos comenzaron a delatar a sus ex compañeros para convertirse en delatores premiados.

El primero en hacerlo (1999) fue Raffaele, luego lo siguió Guglielmo. Y el 27 de marzo de ese año, durante una audiencia del proceso en el que estaban siendo juzgados 22 miembros del clan, Carmine comunicó su intención de cooperar, pero luego se retractó.

 “No puedo ser un colaborador de la Justicia, no tengo nada que decir que pueda ser útil", dijo ante los fiscales.

Carmine no fue a la cárcel dado que se le concedió el beneficio del arresto en una residencia para ancianos en Cassino (pese a que tenía solo 48 años). De este lugar intentó fugarse, pero fue capturado tres días después.

Carmine falleció en julio de 2004 y en 2009 murió Pio Vittorio, el patriarca, por causas naturales.

Otros integrantes cayeron a balazos como parte de venganza de Luigi: Nunzio, el hermano que había decidido desvincularse de los negocios familiares, fue asesinado en 2005 y Giovanni, su hijo, fue abatido en 2007.

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