La señora Elsa es una de las muchas madres que no sabe cómo hacer para que sus hijos puedan pasar clases virtuales ya que sólo tiene un celular y se encuentra en mal estado.

La mujer se ganaba la vida vendiendo dulces en la escuela de la zona de Primero de Mayo, al Sur de la ciudad, pero debido a la pandemia se quedó sin su fuente de ingresos, además, su esposo tiene un enfermedad que le impide estar mucho en el sol, por lo cual, no puede trabajar con facilidad.


La familia Quisara tiene tres hijos, dos niñas y un varón que cursa el último año escolar, pero las dificultades económicas impiden que todos puedan pasar clases de manera diaria.

Las pequeñas cuentan que no pueden pasar clases ya que son a la misma hora y muchas veces el teléfono de su mamá se calienta y ya no pueden acceder a este.

Elsa asegura que están sobreviviendo con la ayuda de sus vecinos, por lo que pide la colaboración de la población para poder contar con equipos y así sus hijos no se pierdan las clases a distancia.

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