Brandon es un niño de tan solo 11 años que sigue el oficio de su padre y se ha convertido en un tatuador en la ciudad mexicana de Puebla. Ya plasma su arte en la piel de otras personas y se ha vuelto muy requerido.

El menor ya tiene casi dos años de experiencia y con más de una veintena de tatuajes. Su padre lo apoya en su decisión de ser tatuador, pero le pidió no bajar su rendimiento en la escuela.

A los 9 años comenzó preparando la mesa de trabajo que se necesitan para realizar un tatuaje. Poco a poco fue avanzando y pasó a hacer diseños especiales en papel adaptándolos al gusto de los clientes.

TAMBIÉN LEA: Las redes enloquecen por la belleza de Shiloh, la hija de Angelina Jolie y Brad Pitt

"Comencé armando mesa y esténciles, hasta que un día tuve la oportunidad de decirle que si me podía enseñar", dijo el niño.

Con la llegada de la pandemia, el menor comenzó quedarme más en casa y tuvo mayor curiosidad por los tatuajes. Ha tenido la confianza de sus amigos y familiares a quienes le ha realizado algunos tattoos.

Su padre, Jesús Burgos, es un tatuador profesional que se dedica muchos años a este oficio y que ahora lo usa para sacar adelante a su familia.

Comentarios