Don Alonso es un pasajero frecuente del bus Pumakatari, cada día antes de las 07:00 le ponen el uniforme con el que acompañará varios de los viajes en una de las unidades del transporte municipal paceño que recorre la ruta entre la zona de la Ciudadela Ferroviaria y el centro histórico de la ciudad de La Paz.

En sus recorridos diarios a bordo del Pumakatari, como en las paradas, Don Alonso recibe el cariño de la gente. Es un perro “viejo”, de alrededor de 10 años, manso que es amigable con grandes y pequeños.

La vida no fue siempre así para Alonso, antes era un perro callejero que fue abandonado en la plaza Alonso de Mendoza (a la que le debe su nombre) y que se ganó de a poco el cariño de los choferes y funcionarios que hacían la última parada de la línea que llega hasta este punto. Un día se atrevió a subir al bus Pumakatari e hizo el viaje completo, luego empezó a acostumbrarse y empezó a reconocer la ruta, dónde subir, las paradas que se hacían y los pasajeros también se acostumbraron a su presencia.

“Yo lo conozco desde los primeros buses que recorrieron el Pumakatari. Es una compañía y se ha acostumbrado bien”, cuenta una de las pasajeras mientras acaricia a Don Alonso.

Don Alonso tiene como hogar el garaje de la Ciudadela Ferroviaria donde se guardan los buses, en las mañanas se traslada en el bus hasta la plaza Alonso de Mendoza, baja y se queda durante toda la mañana hasta mediodía, cuando es hora de almorzar, y sube de nuevo al Pumakatari para regresar a casa.

El anfitrión de los buses se encarga de supervisar a la mascota para evitar cualquier inconveniente como la provocación de perros callejeros, pero desde el momento que los acompaña (en 2016) no se ha reportado ningún incidente.

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