El coronavirus se llevó la vida de Fernando ‘Ferchy’ Kushner hace un año. El ‘ángel de los perros’, como era conocido el activista, dejó desde entonces un gran vacío especialmente en La Paz y en los perros callejeros a los que ayudó incansablemente.

Antes de ser conocido por su amor a los canes. Ferchy era famoso por sus actividades en el mundo de la mercadotecnia. Conocido profesional y especialista en relaciones públicas, no existía evento social en el que no estuviera presente, por eso a muchos sorprendió que de la noche a la mañana abandonara los cocteles nocturnos para levantarse de madrugada a alimentar perros callejeros.

La vocación la encontró gracias a un 'peludito' llamado ‘Choco’ que se convirtió en el disparador de una nueva forma de vida. 

Ferchy contó en vida que un día salía de una clase de yoga y se le acercó este perro callejero, él le dio un pedazo de sándwich y el can le agradeció frotando su hocico contra él y lamiendo sus manos. Un gesto de agradecimiento que lo cambió todo.

Al día siguiente Ferchy regresó para alimentarlo y luego empezó a hacer lo mismo con otros perritos, que se convertirían en miles. ¿Qué lo motivaba? Hace unos meses, cuando Unitel lo entrevistó en un reportaje en el que fue galardonado como Boliviano de Oro, contó que las lamidas de cariño, las colas agitándose de alegría cuando lo veían llegar eran su mejor recompensa.

Ferchy invertía hasta 10 mil bolivianos cada mes, dinero de los ahorros de su vida, regalos y recursos que generaba con algunos trabajos, para comprar 45 bolsas de comida que le servían para dar sustento a sus queridos perros.

PUEDES LEER: "No habrá perros en las calles", el deseo de 'Ferchy' en su último cumpleaños

Un trabajo sin pausa

Cuando dejó su trabajo y cambió su forma de vivir lo empezaron a extrañar en fiestas y compromisos familiares. Entrevistada en 2019 por BBC Mundo su madre, Lolita Kushner, señalaba resignada: "Pensé que se aburriría de todo eso después de unos tres meses y lo dejaría", aunque reconocía que el trabajo le llenaba de orgullo.

El activista contó que en una ocasión toda su familia se puso furiosa porque no llegó a la cena de Navidad por estar alimentando a perros en la calle. Ferchy podía faltar a cualquier evento menos a su rutina diaria de cuidar a sus peluditos. Relataba que ni en los días caóticos de los conflictos políticos de La Paz dejaba su labor solidaria.

Eran más de 1.500 perros que cada día recibían su ayuda. Se levantaba de madrugada y recorría la ciudad, en un minibús adaptado como vehículo de carga, hasta altas horas de la noche.

En aquella entrevista con Unitel aseguró que su sueño era tener a la mayor cantidad de perros esterilizados y que se prohíba la venta de estos animales: “no compres, adopta”, solía decir siempre.

Ferchy ahora cuida a sus amigos de cuatro patas desde un mejor lugar, en el que seguro fue recibido también con lamidos y colas saltarinas.


*Esta historia se publicó originalmente el 2 de junio de 2021, un día después de la muerte de Fercy Kushner. 


 

Comentarios