Ariadna Caballero, una joven española de 22 años, tuvo durante 2 años, sin saberlo, una esponja quirúrgica de medio centímetro en el cuello. La operaron de un linfoma de Hodgkin en 2019 y por error la dejaron la gasa dentro en la operación realizada en el Hospital del Henares de Coslada en Madrid.

En mayo pasado fue al médico ya que se sentía muy mal y los médicos se dieron cuenta de que el bulto sospechoso que crecía, de inmediato sospecharon que era un tumor cancerígeno. Le ordenaron tratamiento de inmediato.

"Pasé por seis ciclos dobles, pero luego decidieron darme más porque el bulto en el cuello no se reducía. También estuve yendo al hospital para sesiones de radioterapia durante dos meses", confiesa la joven.

"Los análisis de sangre ya eran buenos, pero me hicieron además un pec tac. Me dijeron que era un diagnóstico por imagen en el que te inyectan medicamentos y hacen que brille parte cancerígena".

"Esa prueba también me dejó 'KO' durante varias semanas y luego me metieron también una cámara por la nariz y me explicaron que tenían que hacerme una biopsia", describe la joven.

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En abril, uno de los otorrinos del centro decidió de nuevo intervenir el supuesto tumor debido a que no remitía. "Pensaban que el cáncer se había reproducido, ya que la hinchazón había crecido varios milímetros. Me disgusté mucho".

"Otra anestesia, otra operación, otros días de intranquilidad para toda mi familia y para mí y encima me dijeron que tenía darme más quimio", explica. 

El hallazgo de la esponja

Al abrir su cuello vieron un cuerpo extraño amarillento de apenas cinco milímetros: era una esponja.

"Cuando me lo dijeron no daba crédito. Era alucinante, encima me contaron que no pasaba nada y que el cáncer ya se había curado de sobra. Pedí explicaciones y señalaron que era culpa de la oncóloga, pero ella me ha dicho que los responsables fueron los cirujanos que me operaron".

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"Sí me comentaron que me podía haber ahorrado varios ciclos de quimio y que me podía haber entrado una infección muy grave por la esponja. Además, en caso de que vuelva a tener un cáncer, me han dicho que estoy al límite en tratamientos futuros", cuenta la joven.

"Estoy muy indignada. Me podía haber pasado cualquier cosa", relató la joven en un post que se hizo viral.

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