La pequeña Marisela tiene bien claro que una de sus prioridades son sus estudios. Esta niña no puede pasar clases en casa pues no tiene wifi y aprovecha la conexión de internet de una empresa que se encuentra cerca donde su mamá vende tucumanas.

“No puedo pasar clases en casa porque gasto mucha tarjeta y no tengo wifi en mi casa”, de esa manera esta niña de 12 años trata de explicar por qué no puede pasar clases en un lugar sin bulla como su profesora le exige.





Ella cuenta que hay ocasiones cuando pasa clases en las que ella habla y su maestra escucha los autos pasando por la calle. “A veces me riñe, me dice que tengo que estar en un lugar tranquilo”, cuenta.

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Marisela cuenta con el apoyo de su madre, que pese a su avanzada edad, a los dolores en la columna y a la artritis reumatoidea trata de brindarle condiciones para que su niña culmine sus estudios, aunque a veces es muy difícil.




La mamá de Marisela se dedica a vender empanadas tucumanas en la calle General Achá y Ayacucho, en Cochabamba, para mantener a su familia y para ayudar a su niña en sus estudios. Recientemente le compró un teléfono celular.

Antes teníamos el celular antiguo de mamá, eran de los chiquitos a teclas y pues con eso no podía entrar a clases y me tuve que atrasar unas semanas, luego una familia nos estaba ayudando con un celular pero se cayó lamentablemente”, cuenta la niña.

Consciente que es el único medio que le queda para pasar clases, ella aplica muchos cuidados a su teléfono. “No lo uso tanto, trato de cuidar la batería. Termina y lo apago, luego cuando me toca clases lo vuelvo a prender”, señala esta niña.



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