Hasta hace un mes en San Sebastián, una localidad de Potosí, no había internet. Los estudiantes tenían que caminar 15 kilómetros para recibir la señal de internet en sus teléfonos y de esa manera pasar clases. 

Su historia fue conocida por miles de bolivianos quienes destacaron su perseverancia a tal punto que una telefónica decidió instalar una antena para que niños y jóvenes de esta localidad puedan estudiar sin la necesidad de subir a los cerros.



Lo ocurrido en San Sebastián es solo un reflejo de cómo miles de niños y jóvenes, pese a las dificultades que llegaron con la pandemia, luchan a diario para encontrar una conexión que les permita seguir formándose para un futuro mejor.

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Alejandra Murillo es una de las jóvenes estudiantes en San Sebastián. Tiene 16 años y es la mayor de cuatro hermanos de una humilde pero emprendedora familia.




Como todo adolescente ella tiene sueños, uno de los que considera más importante es formarse como profesional de la salud.

Quiero ser médico para ayudar a los que vivimos aquí, porque a veces tenemos que viajar para que nos atiendan y no siempre hay autos para ir”, contó.

Su padre, Martín Murillo está orgulloso de su hija y también está más tranquilo pues ahora Alejandra no tendrá que salir en la madrugada para buscar internet entre los cerros.




Él señaló que apoya los estudios de su hija y que tratará que no le falte nada hasta que logre el objetivo que se ha propuesto.

Ignacio Sánchez es otro estudiante de San Sebastián. Todavía no ha definido en qué área desea formarse; sin embargo, está seguro que quiere tener su profesión.  Valora lo que han logrado los estudiantes de San Sebastián y siempre aconseja a sus amigos luchar.

Siempre les digo a mis amigos que se sacrifiquen para ser algo en la vida”, contó.

Zulema LLiacho tiene 16 años y está a punto de salir bachiller. Es muy aplicada y eso le permitió adelantar un año sus estudios.






Una vez a la semana, ella debe faltar a clases pues debe ayudar a sus hermanos a cosechar en la huerta. Pese a todo, nada la frena y su meta es formarse en secretariado.

Estos son los adolescentes que tiene muchas metas personales, para ayudar a sus familiares y sacar adelante a la comunidad donde han crecido y donde tenían que caminar 15 kilómetros para poder pasar clases. Ellos son los Bolivianos de Oro de Unitel.




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