Con 32 años, Giovana Flores se siente bendecida. Le extrajeron un ovario a causa de un cáncer que la atacó ferozmente;  sin embargo, sus ganas de luchar y de ser madre pudieron más. Ha dado a luz a tres niños y colabora con pacientes del oncológico tejiéndoles pelucas para sobrellevar los duros tratamientos a los que son sometidos.

Giovana contó a Unitel que su iniciativa comenzó hace seis años, cuando pasaba uno de los peores momentos de su vida. Ella había sido desahuciada.





Me detectaron un tumor en el ovario derecho. Hice tratamientos y con mi mamá hicimos una promesa, si me recuperaba íbamos a ayudar a aquellas personas que pasen por quimioterapia”, señaló.

Durante el tratamiento con quimioterapia al que fue sometida, empezó a perder parte de su cabellera, fue internada para someterse a una intervención quirúrgica en la que le extirparon un tumor, la operación había sido exitosa, aunque perdió uno de sus ovarios. El diagnóstico indicaba que no volvería a ser madre; sin embargo, todavía le esperaba un milagro de vida.

“Gracias a Dios y al apoyo de Dios, ahora tengo tres niños”, contó.

Con la voz quebrantada y los ojos llorosos, la madre de Giovana recuerda los momentos difíciles que vivió por la enfermedad de su hija pero ahora se siente feliz porque pueden ayudar a personas que llegan hasta el Oncológico en busca de atención, ánimo y amor.

“Dios nos ama tanto que nos dio una oportunidad”, señaló Yaneth Arteaga, la mamá de Giovana.





Esa iniciativa que lleva adelante Giovana, es valorada por los familiares y hasta por los mismos pacientes, quienes destacan la labor social que realiza.

“Cuando se les cae el pelo a los pacientes ya no se sienten mal pues se ponen su peluquita fabricada por la señora, es para aplaudir”, señalo María Tereza, amiga de Giovana.

La psicopedagoga, Raquel Becerra contó que los pacientes sienten emoción al recibir una peluca pues les ayuda en el aspecto físico y sienten ganas de seguir lucha contra el cáncer.

“Cuando se les cae el cabello es un trauma, con una peluca les ayuda superar el trauma”, contó una paciente.

Para Giovana ver la sonrisa de una paciente  con cáncer que recibe una peluca no tiene precio, asegura que conseguir un poco de felicidad de estas personas le da más fuerzas para continuar con su iniciativa.

Son más de 300 pelucas que hemos realizado y hemos entregado. Nos gustaría formar una fundación para ayudar a más mujeres”, contó Giovanna.

Esta joven madre de 3 varones de 9, 2  y 1 año de edad, asegura que sus hijos, su mamá y sus familiares son su principal fortaleza para seguir con este proyecto.






Los trabajadores del hospital Oncológico aplauden su labor  y hacen un llamado a la población, para que ayudar a los pacientes de este nosocomio donando cabello para  seguir elaborando pelucas .

“No cobra un centavo”, destacó el paciente Félix Molina Campos.

Por ser una mujer valiente, ejemplo de madre y por su ayuda desinteresada a las personas golpeadas por el cáncer Giovana Flores es una Cruceña de Oro.





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