Sarah Robbins-Cole decidió invertir en un único vestido negro y usarlo tanto tiempo como pudiera. La mujer llegó a los cien días vistiéndolo y, según detalló en su cuenta de Instagram, la experiencia la llevó a entender que no se necesita tener un gran armario para ser feliz.

Robbins-Cole tiene 52 años y usó el mismo vestido para todo: ir a trabajar, salir de paseo y estar en casa. Sin importar los "eventos especiales", la mujer sostuvo la promesa que hizo por más de tres meses.

Oriunda de Boston, Estados Unidos, Sarah consideró que dejar de comprar ropa le ahorraría no solo mucho dinero, sino también tiempo. Por eso, en septiembre de 2020 se autoimpuso el desafío de dejar de ir de shopping.

"Para mi sorpresa, usar el mismo vestido durante 100 días seguidos no quitó nada de mi vida. En cambio, me inspiró a dar un paso más y no comprar ropa o accesorios nuevos entre el 1 de enero de 2021 y el 1 de enero de 2022", señaló.

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"Me di cuenta de que, a mi edad, tengo ropa para cada ocasión y si necesito un vestido de gala, ¡desempolvo uno que tengo en mi armario desde 1992!", explicó a la prensa británica. "Era tan fácil levantarse y vestirse con lo mismo. Me ahorró mucho tiempo y fue fácil de cambiarlo usando accesorios", dijo.

Pero además, la mujer considera que este tipo de prácticas son de gran ayuda para el planeta. "Me hizo pensar en cuánta ropa termina tirada o sucia, cuánta agua se usa para producir algodón y cómo no sabemos realmente si la ropa que compramos también está hecha éticamente", reflexionó.

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