A vísperas de la noche buena, los duendecitos hicieron de las suyas para que nadie les arruine la Navidad por lo que optaron en atar al Grinch para evitar algún plan maléfico.

La acción no le pareció buena a Denisse, pero al ver la reacción que tuvo el Grinch, decidió apoyar a los duendecitos y dejar que el Grinch se quede amarrado a la silla. Mira el desenlace de esta historia con nuestro sketch de hoy:

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