Los informes migratorios y de Inteligencia policial indican que Bolivia se convirtió en un paso obligatorio de los ciudadanos haitianos, que dejan su país y llegan hasta Sudamérica para cruzar e intentar hacer propio el sueño americano en Estados Unidos.

Unitel confirmó esta realidad, ya que luego de cuatro días de viaje y búsqueda de testimonios de hombres de espigada figura y piel oscura, pudo conocer que las familias enteras de extranjeros se aventuran a dejar su país para llegar a Brasil, pasar por Bolivia, luego ingresar a Perú, tomar buses para salir hacia Ecuador, después avanzar hasta Colombia y finalmente cruzar los países centroamericanos para arribar hasta México.

“Estuve trabajando en Brasil para ganar dinero e ir a Estados Unidos”, contó Eranes, un hombre nacido en Haití, hace un par de semanas en la frontera que une Bolivia con el suelo brasileño. Este hombre ya había conseguido cruzar el paso fronterizo, pero las autoridades migratorias lo detuvieron junto a un grupo de súbditos de su país y los obligaron a cruzar nuevamente hacia Corumbá, ciudad brasileña de frontera a la que a diario llegan grupos de haitianos en busca de iniciar su periplo hacia suelo estadounidense.

Eranes luego de hablar con nosotros ya estaba preparando su nuevo intento para consolidar su viaje. Los huecos de cruce ilegal que hay en medio de la zona fronteriza serían sus aliados y los ‘coyotes’ que controlan estos pasos irregulares, sus guías y a la vez sus extorsionadores. Ellos aprovechan su conocimiento de la zona para engañar a hombres y mujeres de piel escura que huyen de Haití, un país devastado por el terremoto de 2010, la pobreza y el reciente magnicidio de su presidente Jovenel Moïse.

Unitel fue testigo de cómo en Puerto Quijarro muchos saben sobre los pasos ilegales por donde los haitianos cruzan y escuchó los testimonios de los migrantes que pagan dólares, como si se tratara de pesos bolivianos, para avanzar en busca de su sueño.



Luego de ver la realidad en la frontera y seguros que al igual que Eranes muchas otras familias burlan los controles en su búsqueda de avanzar, llegamos hasta el municipio de Pailón, donde las autoridades municipales confirmaron que por una acción solidaria les permiten quedarse en su comuna donde pasan la noche.

“Ellos piden traslado a Pailas y les están cobrando entre 5 y 10 dólares para hacerlos llegar hasta Puerto Pailas”, contó Arita Gonzalez, una joven que vive en Puerto Ibáñez. De igual forma supimos que los que no suben a los minibuses para tratar de avanzar en su travesía, caminan por el puente antiguo de Puerto Pailas, dejando entre las rieles señas de su paso, como ropa o biberones de los niños que los acompañan.

 Dejan el oriente en busca de Perú

La travesía iniciada en la frontera entre Brasil y Bolivia, pasa por los municipios cruceños de Pailón y Puerto Pailas, para luego llegar hasta Santa Cruz. Allí las autoridades policiales y migratorias detienen de forma frecuente a grupos de haitianos que devuelven hasta frontera, como pasó con Eranes, pero la motivación de los extranjeros no termina con esta negativa.

Si la fortuna los acompaña y salen de Santa Cruz, los extranjeros se suben a los buses interdepartamentales u otros vehículos para llegar hasta Cochabamba, para luego ingresar a La Paz y posteriormente buscar su salida del país y llegar hasta Desaguadero. Su destino esta vez es Perú.

Muchas veces esta travesía demora días e incluso semanas, ya que en medio de los engaños de los ‘coyotes’ y los controles migratorios que los retornan al inicio de su periplo, como si se tratara de un juego de mesa, los haitianos no dejan de luchar y siguen su búsqueda del ‘sueño americano’.

Hace un par de días el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de El Alto, Limbert Coca, indicó que en lo que va del año ya se han detenido seis grupos de migrantes haitianos intentando completar su paso por el país.

Pese a todos estos inconvenientes UNITEL logró ver que los extranjeros que presurosos cruzan el Lago Titicaca, se quedan a pasar una noche en suelo peruano. Allí no se los ve esconderse y se muestran de alguna manera tranquilos, saben que ya vencieron un primer país y ahora se preparan para viajar por más de 25 horas para llegar a la capital peruana, Lima, desde donde buscarán seguir escalando y avanzar hacia Ecuador.

Información de páginas de noticias peruanas dan cuenta que cientos de haitianos se confrontan con los policías intentando ingresar por la frontera que comparten con Brasil, no indican nada del camino usado por Eranes y muchos otros de sus compatriotas. De igual forma notas periodísticas dan cuenta que las solicitudes de asilo de haitianos para México creció de 300 a 2.000, cifras que demuestran la permanente llegada de estos extranjeros que buscan una mejor vida.

Eranes, aquel hombre espigado y de piel oscura que conocimos en la frontera con Brasil, insistirá en cruzar nuestro país para llegar a Estados Unidos, país que tiene previsto recibir hasta 2023 a unos 100.000 haitianos bajo el estatus de protección temporal para inmigrantes ilegales. Eranes podría ser uno ellos.

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