Hace cuatro años, un grupo de jóvenes comunarios del municipio de Anzaldo en Cochabamba, observó una ladera en una colina, que quedó desprovista de vegetación y lucía una serie de marcas. “Me he dado cuenta de que eran huellas de dinosaurio”, cuenta uno de los jóvenes que descubrió las huellas prehistóricas.

Para llegar al lugar, Unitel recorrió los 62 kilómetros hasta Anzaldo y desde allí junto se realizó una caminata de cuatro horas hasta llegar al paraje donde están las huellas. 

Anzaldo es un valle que se caracteriza por su producción agrícola, principalmente papa, trigo, maíz y cebada; pero hace 70 millones de años, durante lo que se conoce como el periodo cretácico superior, en Anzaldo, como en otros lugares de Bolivia y de Sudamérica, habitaban los hadrosaurios, anquilosaurios y otros dinosaurios carnívoros de gran tamaño, estos se movían entre enormes valles y alrededor de un extenso océano. 

Con el paso de los siglos, el océano desapareció y las cadenas montañosas ahora acogen al valle que conocemos como Anzaldo.

El recorrido muestra paisajes con montañas, terreno rocoso, acantilados y vegetación. En varios puntos el acceso es más difícil, pues la ausencia de senderos hace complicado el avance. Tras cuatro horas de caminatas, con ascensos y descensos riesgosos, arribamos al punto anhelado.

La vista es impactante, las huellas de pisadas de dinosaurios, son un vestigio de la vida prehistórica. Un tramo de unos 60 metros con huellas de un animal prehistórico. Las huellas tienen unos 40 centímetros de diámetro y muestran la marca de tres sobre el terreno inclinado.

Se estima que las huellas tienen una data aproximada de 67 a 80 millones de años. se presume que pertenecen a la misma formación que las huellas de Toro Toro. Los expertos dan por hecho que hay más huellas debajo de la tierra y las plantas en el mismo cerro.

En Bolivia, hay huellas de dinosaurio en Potosí, Chuquisaca, Tarija y Cochabamba, lo que ha hecho plantear la intención de una ruta turística de rastros prehistóricos en el país. Pero para lograr esta meta es preciso realizar diferentes estudios y trabajos para cuantificar los hallazgos y catalogar la abundante riqueza paleontológica y arqueológica del lugar.

Al momento de retornar, queda una larga caminata que parece de cuatro horas, pero en realidad es una viaje de 70 millones de años.

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