La calma de la tarde del pasado feriado de Año Nuevo Andino-Amazónico se vio interrumpida por el acribillamiento a sangre fría de tres uniformados, dos policías y un voluntario del Gacip, en Porongo, en el departamento de Santa Cruz.

Por este crimen, Misael Nallar, yerno del narcotraficante extraditado Einar Lima Lobo, se convirtió en el hombre más buscado por la Policía por casi 24 horas.

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Según la declaración de los testigos, antes del crimen, Nallar se encontraba compartiendo bebidas alcohólicas con sus allegados luego de unas carreras con vehículos 'teryx', en una cabaña improvisada al costado de la ruta en la zona de Urubó.

En este punto, fue que los policías los interceptaron y discutieron, según algunas versiones, se produjo una gresca a golpes y los uniformados huyeron arrojando gas pimienta.

La foto tomada el día del asesinato

Sin embargo, existes muchas interrogantes sobre las circunstancias. ¿Por qué fueron asesinados? ¿Quiénes fueron los asesinos? ¿Qué motivó el hecho? ¿Qué sucedió con los teléfonos celulares de las víctimas y los acusados? Todas estas preguntas sin respuesta hasta la fecha. 

Algunos testimonios apuntan que después del altercado y las amenazas que Nallar lanzó, los policías huyeron, pero la patrulla presentó desperfectos mecánicos en pleno cruce de río.

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Entonces el sargento Alfonso Chávez llamó a un mecánico, quien llegó en compañía de dos personas, uno de ellos era David Candia, voluntario del Gacip.

Mientras se preparaba el vehículo, Chávez relató que había logrado grabar con su celular a los agresores.Tras solucionar el problema, el mecánico se fue. En el trayecto dos vehículos fueron vistos como si fueran al encuentro de la patrulla.

Metros atrás llegó un subteniente en una motocicleta, quien en su declaración dijo haber visto cómo unas personas con chalecos antibalas y armas largas descendieron de ambos autos. El oficial presenció el crimen y huyó por el temor de correr la misma suerte.

El hecho ocurrió entre las 15:00 y 16:00. Según el informe forense las víctimas fueron brutalmente golpeadas antes de ser obligadas a arrodillarse para terminar con sus vidas a balazos.

La zona donde sucedió el asesinato

Los expedientes indican que en el lugar del crimen se halló un arma artesanal, pero ésta no fue llevado al Instituto de Investigaciones Técnico Científicas de la Universidad Policial (Iitcup) para el análisis correspondiente.

Respecto a balas, el experto criminalística, Cristhian Sánchez, confirmó que los proyectiles son de fabricación nacional y uso exclusivo de militares y policiales.

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Otro aspecto que llama la atención es la captura de los principales investigados. La Fuerza de Lucha Contra el Crimen (Felcc) señaló que Rodrigo Gonzáles Arrázola se entregó de manera voluntaria el mismo día. En tanto, Esteban Beltrán fue interceptado sin su teléfono y bajo los efectos del alcohol, en el camino a la comunidad de las cruces.

Sobre lo que pasó en la supuesta entrega voluntaria de Nallar, existe un pacto de silencio. Sin embargo, hay varias hipótesis que apuntan a un presunto acuerdo entre los policiales antinarcóticos y Nallar.

El inicio de los operativos el día del crimen

En los últimos días, se allanaron varias propiedades de Nallar, tanto en provincias como en la ciudad, y ahora se investiga una presunta legitimación de ganancias ilícitas.

Se aguarda el resultado de las pericias del flujo de llamadas de Nallar para conocer con quienes se comunicó.

En medio del luto, las familias de las víctimas no cesan de pedir justicia en caso que generó aún más críticas contra la Policía.

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