Sentado afuera de emergencia del hospital Oncológico, así encontramos a Carlos Quiroga, llorando porque no tiene dinero para comprar los medicamentos que le piden para su hermana en estado crítico por un cáncer de mama. “De un listado de 12 remedios, tuve que comprar siete”, dice.

En papeles, la ley 1152 del sistema único de salud (SUS) garantiza los medicamentos gratuitos para todos los pacientes con enfermedades graves como cáncer, problemas renales y otros.

Sin embargo, la realidad con la que se topan es totalmente distinta; Como la de don Carlos Quiroga, en el hospital Oncológico se encuentran cientos de historias distintas cada día, de personas que deben buscarse la forma de conseguir recursos para comprar las recetas.


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Mariela Tapanache es otro testimonio. Ella vive esta experiencia con su hijo de 14 años, cuando deben realizarle quimioterapias.

Mi esposo vendió su moto, yo tenía patos y gallinas y las vendí, también mi garrafa y mi heladera, todo para comprar los remedios. Para cada sesión debo comprar cuatro ampollas a Bs 95 cada una”, relata.

Carmen Villagómez es una mamá que tuvo a su niña afectada afectada por el cáncer y señala que se endeudó hasta por Bs 300 mil por medicamentos.

Otro caso es el de Lucía Zapata, que está embarazada de ocho meses y peregrina por el hospital para conseguir los medicamentos para su papá.

Esta es la imagen de todos los días en el Oncológico, pacientes con sus formularios de recetas haciendo fila con la esperanza que les den todo lo que piden los médicos, pero la mayoría de las veces, no les dan todos los remedios y tienen que conseguir dinero y correr a las farmacias privadas para conseguir los insumos, como le pasa a Kelly Zabala.

La jefe de la farmacia del Oncológico, explica que ellos solicitan un presupuesto anual de Bs 12 millones para la compra de medicinas, pero el Ministerio de Salud solo les asigna Bs 1.7 millones y de ese monto gran parte se va a la compra de oxígeno, quedando un saldo de Bs 400 mil para abastecer la farmacia que tiene este hospital.

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La falta de los insumos en los hospitales afecta a todo tipo de pacientes pero los más golpeados son los que tienen enfermedades crónicas como ser los renales que tres veces a la semana deben ser conectados a una máquina para hacer el trabajo que sus riñones no hacen.

El programa renal dependiente del SUS debería cubrir la sesión de hemodiálisis, más insumos, sueros y vitaminas de refuerzo. Para cada sesión doña Sonia Marca tiene que prestarse dinero para conseguir sus vitaminas, ahora que ya no puede trabajar necesita dinero para estos insumos y para pagar su transporte desde la Brecha 3, hasta el hospital El Bajío.

Don Miguel Ángel Ortiz, de 67 años, gasta hasta Bs 100 por sesión, él llega desde Warnes hasta El Bajío.

Según datos de la Base Mundial de Gasto en Salud de la OMS, de 2020, Bolivia ocupa el penúltimo lugar en Sudamérica en Gasto en salud per cápita y en relación al PIB.

Por ejemplo, mientras Chile y Uruguay gastan más de 2.000 dólares en la salud de cada uno de sus ciudadanos al año en Bolivia se gastaba 480 dólares, solo por encima de Venezuela.

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